martes, 13 de junio de 2017

OPINIONES:




OPINION: Medir la paz
vicepresidenta de la República.

Medir la paz

En línea con lo tratado en nuestro artículo anterior, sobre la medición de la pobreza desde un enfoque multidimensional, hemos continuado profundizando sobre el uso de las mediciones científicas para el diseño e implementación de soluciones más eficientes a los problemas que enfrenta nuestro país.
La reciente visita que realizamos a la Universidad de Oxford, sirvió para sostener un interesante encuentro con el Oxford Poverty and Human Development Initiative (OPHI), institución que nos apoya en la construcción del Índice de Pobreza Multidimensional, y quienes nos han dado la buena noticia del desarrollo de una medida como esta, pero para el ámbito empresarial y que se conoce como IPM Empresarial.
El IPM empresarial nos servirá  para reforzar la “Alianza Contra la Pobreza”, una APP que hemos establecido en el pais, para crear sinergia entre el Sector público y privado y que también servirá para que los empresarios conozcan la calidad de vida de sus empleados y podamos juntos incidir positivamente en su movilidad social.
Otra de esas mediciones es el Índice Global de la Paz, una herramienta que se ha publicado por 11 años consecutivos, que evalúa a los países en base al nivel de paz que viven sus ciudadanos. Es producido por el Instituto para la Economía y la Paz, para analizar las tendencias en los indicadores que inciden en la paz social, su valor económico y cómo desarrollar sociedades pacíficas.
En su más reciente informe, plantea que 93 países han mejorado sus niveles de seguridad y paz, mientras que otros 63 han visto estos indicadores deteriorarse. Sin embargo, la brecha entre ambos grupos de países continúa en constante crecimiento. Esta es la causa principal de que el mundo sea ligeramente menos pacífico que hace 10 años, porque los conflictos en el Medio Oriente y en el norte de África, las muertes por terrorismo y el alto número de refugiados en el mundo, han deteriorado la paz mundial.
Apenas un día antes de nuestro arribo al Reino Unido, aconteció el atentado del ‘London Bridge’, vía de mucho tránsito, donde extremistas afiliados al Estado Islámico, cometieron un acto que cobró varias vidas e hirió a varias decenas. No hay un solo país en el mundo que se pueda abstraer de la realidad de un mundo con grandes retos en materia de seguridad, por lo cual, mediciones como este Índice son muy necesarias.
De acuerdo al Índice Global de la Paz, el aumento en muertes por causa del terrorismo ha sido de un 247% desde el año 2008, una cifra que pone en evidencia el fracaso de la lucha contra el terrorismo y la necesidad de que la comunidad internacional adopte urgentes medidas para enfrentar este flagelo. El nuevo modelo de ataques terroristas, menos sofisticados y menos prevenibles, buscan que el pánico generalizado paralice las actividades propias de las grandes ciudades del mundo.
La próxima Asamblea General de las Naciones Unidas, deberá incluir en su temario importantes discusiones del más alto nivel político, sobre este tema que preocupa a gran parte de la humanidad.
Todo esto también tiene un alto costo económico. La violencia en general cuesta a los países un 12.6% del PIB mundial, el equivalente a 5.4 dólares por persona por día, según el Índice, suficiente dinero para erradicar la pobreza y disminuir la amplia brecha social que existe en el mundo.
De igual forma, las consecuencias políticas son nefastas. Estamos asistiendo a un resurgir del populismo, que trae consigo el deterioro progresivo de las instituciones y el crispamiento constante de las tensiones entre las potencias, lo cual repercute en nuestros países en lo económico y en lo social.
Si el mundo fracasa y no actúa con determinación en pos de la paz, se continuará embargando el futuro de la humanidad.




OPINION: Me resisto a creer…
WALKIRIA CAAMAÑO, ejecutiva empresarial. .

Me resisto a creer…

En nuestro país estamos viviendo momentos de retos.  De esos momentos que no sólo nos definen como sociedad, como clase política o clase empresarial, sino además y para mí mucho más neurálgico, nos definen como personas.
He escuchado a algunos relacionados emitir expresiones que se acercan a lo que podríamos llamar pensamientos de derrota o de renuncia; una renuncia no a la lucha, sino a la esperanza. Expresiones como:¨Todos son iguales¨, ¨Ninguno Sirve¨,  ¨no hay nada que podamos hacer¨ ¨Queda esperar 10 ó 20 años más a ver si esto se arregla¨…” expresiones éstas, debo admitir, que me remueven por dentro.
Me resisto a creer que no hay nada que hacer.
Me resisto a creer que todos son iguales.
Me resisto a creer que todo está perdido.
Me resisto a creer que no podemos ver lo bueno y positivo que tenemos como país.
Creo con firmeza que nuestra República Dominicana está llena de personas que luchan día a día por hacer las cosas bien, por  marcar la diferencia, me animo a creer que si nos unimos como país con un mismo objetivo de salir redimidos hacia adelante, nada podrá detenernos.
Creo que si nos unimos para usar los valores, no como herramienta para decapitar a aquel que tristemente quizás se ha equivocado, sino como fundamento para fortalecer a los que se mantienen fieles a los principios que por años nos han enmarcado como un pueblo de gente buena, luchadora, trabajadora y valiente, podremos avanzar como sociedad.
Me atrevo a creer que si nos unimos como padres, madres, comunidades, iglesias, empresarios, profesionales, estudiantes  y decidimos resaltar, fortalecer, formar y guiar a esos que caminan en pos de un liderazgo que puede re-encauzar lo que se ha desviado, podremos levantar la República Dominicana con la que todos soñamos y en la cual deseamos que crezcan, trabajen y se desarrollen nuestros hijos.
Creo que cada dominicano y dominicana, desde su lugar de incidencia, comenzando por el hogar, necesitamos reforzar el lenguaje constructivo, empoderador, de edificación, de esperanza, de superación y de crecimiento, debemos promover que somos capaces de sobrepasar las pruebas que hoy tocan a la puerta de nuestra sociedad.
Creo que es hora de asimilar que cada uno juega un rol en el acontecer actual que definirá todo un proceso histórico y generacional, del que queramos o no, hacemos parte.
También sé y he constatado que somos muchos los que
nos resistimos a creer que no hay nada que hacer y que la indiferencia ya no es una opción… qué les parece, corremos la voz? :
“DOMINICANO SI SE PUEDE”
Junio, 2017
Walkiria Caamaño

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