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Embajador ve RD debe reconsiderar su política comercial



 SANTO DOMINGO.- El embajador dominicano en Washington, Aníbal de Castro, consideró necesario que la República Dominicana haga una “reconsideración a fondo” de sus políticas comercial y exterior.
A su juicio, el país enfrenta el desafío de evitar la erosión de las preferencias comerciales que provocaría una eventual flexibilización estadounidense de sus políticas proteccionistas en áreas como los lácteos, azúcar, textiles y calzado; así como evitar la exclusión de la llamada “cadena global de mercancías”.
De Castro emitió estos criterios al participar este miércoles como orador invitado del almuerzo mensual de la Cámara Americana de Comercio (AMCHARD), en un hotel de esta capital.
Recomposición de los mercados
Señaló que la dinámica de las relaciones comerciales de la República Dominicana con los Estados Unidos, su principal socio comercial, obliga a tomar en cuenta la recomposición de los principales mercados, marcada por nuevos acuerdos bilaterales y regionales y por la emergencia de nuevos competidores.
“No hay espacio ya para ciertas actitudes condescendientes del pasado. La conversación debe, en cambio, reflejar fielmente la madurez de nuestro paísy, por ende, de la relación”, apuntó.
Señaló que aunque la República Dominicana participa en dos esquemas comerciales relevantes, con Europa y los propios Estados Unidos, enfrenta el reto del acceso a los principales mercados en un contexto en el que se avizoran nuevas asociaciones gestionadas por Washington.
RD en posición ventajosa
De Castro dijo que en la agenda de Washington está el tratado de libre comercio Transpacífico de Asociación Económica (TPP) –del que participan México, Perú y Chile— que engloba a los responsables del 40 por ciento del comercio mundial. También está el acuerdo de la Zona de Libre Comercio Transatlántica (TTIP), con los responsables de un tercio de la producción total de bienes y servicios globales.
“Estos TLC incrementarán la necesidad de abastecimiento de los proveedores de terceros países, y por lo tanto también a las exportaciones de esos países, esto coloca al país (República Dominicana) en una posición ventajosa, ya que se tiene TLC con ambos mercados”, observó.
Aclaró que el objetivo sería exportar sobre la base de una norma única, lo que pudiera ser potenciado si se materializa la propuesta legislativa (“bill”) del Comité de Finanzas estadounidense que vendría a vincular los TLC del continente americano.
“Los EEUU también promueven un Acuerdo Multilateral de Servicios con un grupo de 46 países, muchos de los cuales poseen arreglos comerciales con la República Dominicana. El interés es expandir las disciplinas contenidas en el Acuerdo General para el Comercio de Servicios (AGCS) de la OMC, y dotar a los proveedores de una herramienta para contender en igualdad de condiciones sobre la base de la calidad de los servicios, en lugar de la nacionalidad”, apuntó De Castro.
“Culminada la negociación del TPP”, añade, “se asume que los costos comerciales entre Asia y Latinoamérica se reducirían considerablemente, con lo cual surgiría una nueva ruta comercial en la cadena de suministro y manufactura que coloca a la República Dominicana en una posición de desventaja, incluso frente a los demás países del DR-CAFTA, los cuales por su ubicación geográfica pudieran unirse a las iniciativas comerciales en la región del Pacífico”.
Papel de la embajada
Ante este panorama, la Embajada dominicana en Washington desarrolla una agenda que prioriza la salvaguardia de los intereses comerciales, si bien incluye otros aspectos atinentes a lo político, social y cultural.
Entre las gestiones de la sede diplomática, De Castro mencionó la realizada junto al sector textil local y sus pares centroamericanos, para comunicar al Congreso norteamericano la preocupación que suscita el curso del TPP.
El objetivo es evitar, dijo, que la Casa Blanca negocie reglas que pongan en desventaja al sector textil frente a los países asiáticos incluidos en el acuerdo. Hasta ahora, las gestiones cuentan con el apoyo de 169 congresistas.
De Castro mencionó también como buena noticia la propuesta fiscal auspiciada por los senadores Robert Menéndez, Marcos Rubio y Bill Nelson tendente a desmontar el subsidio a la industria ronera de Puerto Rico e Islas Vírgenes y la limitación de la asistencia gubernamental a los inversionistas.

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