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OPINION: Visita de Hipólito a Madrid



Por CESAR MEDINA
Hipólito Mejía llegó a Madrid ayer, en viaje privado relacionado con sus afanes políticos... Lo lógico, lo sensato, lo institucional es que fuera recibido en el aeropuerto de Barajas con la dignidad de un ex presidente de la República.
Pero no ocurrió así porque a nadie se le informó, ni oficial ni privadamente, de la llegada de tan digno visitante. El ex presidente prefirió llegar de incógnito, como un ciudadano común y corriente, y ser recibido por algunos amigos y simpatizantes.
Todo eso está muy bien si no fuera porque Mejía tiene que recibir donde quiera que llegue una protección oficial que le garantice su seguridad por su condición de expresidente de la República, como ocurre en todas partes con todos los dignatarios de su categoría.
Para eso es necesario que se informe oficialmente a las autoridades del país anfitrión, y que se haga con el tiempo que establece el protocolo a través de los canales diplomáticos.
Como también hay que solicitar por la misma vía la autorización para utilizar la sala de autoridad --llamada por nosotros “salón de embajadores”--, a fin de que se le dispense al líder visitante la distinción estatuida por las convenciones que regulan las buenas relaciones entre los pueblos amigos.
Es lo que ocurre con los pasados presidentes que visitan cualquier país, a menos que se trate de viajes incógnitos sobre los que la autoridad no garantiza ni la seguridad oficial ni el trato distinguido que corresponde a un jefe de Estado.
Pero ese no fue el caso, y aunque lo haya sido usualmente esas excepciones se comunican oficialmente a las embajadas correspondientes.
Problemas adicionales
Esta vez se dio el caso de dos embajadores hispanoamericanos que tenían mensajes de sus respectivos gobiernos para transmitirle a Mejía. 
Como es lógico, constataron a la Embajada dominicana en procura de información sobre la visita del expresidente, pero no fue posible prestarles asistencia porque la misión diplomática carecía de información.
Hasta muy entrada la noche del martes no se tenía confirmación de que Mejía llegaría horas después a Madrid.
De todas formas se hicieron las gestiones para que las autoridades españolas le ofrecieran seguridad discreta al ex presidente dominicano.
Dio “cocotazos” por pipá...
Con su proverbial simpatía y jovialidad, el ex presidente Mejía llegó a Madrid repartiendo abrazos entre los amigos que le recibieron en el aeropuerto, de donde partió directamente al hotel que lo acoge hasta el próximo lunes.
Su agenda política está bien cargada. Sostendrá encuentros con dirigentes del PRD de la mayoría de las ciudades de España, y para el sábado se ha anunciado una asamblea en el barrio de Cuatro Caminos, donde residen miles de dominicanos.
Las actividades de Mejía han concitado la atención de miles de compatriotas que siguen con atención los acontecimientos políticos de su país, sin importar a cuál partido pertenezcan ni el líder de su simpatía.
Hipólito atrae a la gente por su temperamento accesible, sus chistes y bromas siempre a flor de labios y el abrazo afectivo que inspira confianza. Es esa su naturaleza.
A su llegada al aeropuerto, comentan testigos, repartió “cocotazos” --que en España llaman “collejas”-- a diestra y siniestra entre sus amigos, y con las mujeres fue pródigo distribuyendo besos.
¡Sin duda Hipólito es un fenómeno!

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