Naciones Unidas, 1 oct (PL) El viceministro de Relaciones Exteriores de República Dominicana José Manuel Trullols abogó hoy aquí por establecer una cultura de la sostenibilidad para enfrentar la pobreza a nivel mundial.
Al intervenir en el 68 período de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas, el vicecanciller se refirió a ese problema como una guerra de dimensión planetaria.
Para triunfar sobre el intimidante desafío todos los países deberán asumir decisiones difíciles, que demandarán el peso completo de nuestras responsabilidades colectivas, expuso.
Admitamos, recalcó, que el desarrollo que conocemos no ha sido sostenible en ninguna forma, ni en lo social, lo económico o desde la perspectiva medio-ambiental.
Según Trullols, los sistemas de producción empleados para lograr el crecimiento económico han estado basados en métodos dañinos para el medio ambiente, y los sistemas de distribución de riquezas han creado profundos abismos de inequidad social y exclusión.
Tenemos un mundo con más de mil millones de personas que sobreviven en un estado de pobreza extrema y padecen hambre, además de la carencia de servicios apropiados de salud, agua potable y educación, recordó.
Si aspiramos a un mundo donde el desarrollo sea sostenible, tenemos primero que aceptar una responsabilidad compartida, de todos los sectores de cada sociedad, y transformar las palabras en acciones, subrayó.
En ese sentido, Trullols mencionó iniciativas puestas en práctica en su país como la implantación de un nuevo modelo de desarrollo basado en una estrategia nacional de largo plazo.
También se refirió a la ubicación de los ciudadanos en el centro de las políticas públicas, el apoyo a los pequeños productores agrícolas y la lucha contra la desigualdad, entre otras.
Un objetivo de las dimensiones del desarrollo sostenible universal demanda un enfoque y una visión nueva en el escenario internacional, recalcó el vicecanciller.
A su juicio, hablar de la pobreza en términos estadísticos no permite visualizar, ni mucho menos sentir, la realidad de la miseria y la desolación humana existentes detrás de los números y los porcentajes.
Para triunfar sobre el intimidante desafío todos los países deberán asumir decisiones difíciles, que demandarán el peso completo de nuestras responsabilidades colectivas, expuso.
Admitamos, recalcó, que el desarrollo que conocemos no ha sido sostenible en ninguna forma, ni en lo social, lo económico o desde la perspectiva medio-ambiental.
Según Trullols, los sistemas de producción empleados para lograr el crecimiento económico han estado basados en métodos dañinos para el medio ambiente, y los sistemas de distribución de riquezas han creado profundos abismos de inequidad social y exclusión.
Tenemos un mundo con más de mil millones de personas que sobreviven en un estado de pobreza extrema y padecen hambre, además de la carencia de servicios apropiados de salud, agua potable y educación, recordó.
Si aspiramos a un mundo donde el desarrollo sea sostenible, tenemos primero que aceptar una responsabilidad compartida, de todos los sectores de cada sociedad, y transformar las palabras en acciones, subrayó.
En ese sentido, Trullols mencionó iniciativas puestas en práctica en su país como la implantación de un nuevo modelo de desarrollo basado en una estrategia nacional de largo plazo.
También se refirió a la ubicación de los ciudadanos en el centro de las políticas públicas, el apoyo a los pequeños productores agrícolas y la lucha contra la desigualdad, entre otras.
Un objetivo de las dimensiones del desarrollo sostenible universal demanda un enfoque y una visión nueva en el escenario internacional, recalcó el vicecanciller.
A su juicio, hablar de la pobreza en términos estadísticos no permite visualizar, ni mucho menos sentir, la realidad de la miseria y la desolación humana existentes detrás de los números y los porcentajes.
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