Ticker

6/recent/ticker-posts

Header Ads Widget

Responsive Advertisement

OPINION: El relevante papel de Bill Clinton



Por NASARQUIN SANTANA
El ex presidente Bill Clinton ha sido sin duda uno de los gobernantes más carismáticos y mejor valorados de los Estados Unidos de las últimas cinco décadas.  Su acertado manejo en asuntos domésticos y el prudente tratamiento que diera a la situación mundial, le hicieron merecedor del respeto de la comunidad internacional, y aun después de haber dejado la Casa Blanca, su influencia en múltiples aspectos fundamentales está fuera de discusión.
El ejercicio presidencial de Clinton estuvo marcado desde un principio por la cuestión humanitaria. Las calamidades que en la década de los 90 sufrían miles de  somalíes perseguidos por la intolerancia de sus semejantes, fue el motivo inspirador de su doctrina basada en el criterio de las Guerras Humanitarias, con la que buscaba legitimar la intervención de los EUA en defensa de  poblaciones civiles perseguidas en cualquier parte del planeta por motivos raciales, étnicos o religiosos.
En su calidad de Comisionado Especial de las Naciones Unidas para Haití, desde el año 2009 Clinton es la principal autoridad que en representación de esa organización tiene que ver con la solución del problema humanitario de la población haitiana, en una responsabilidad que corre paralela a la misión de estabilización dispuesta en el 2004 por el Consejo de Seguridad, que con el fin de garantizar el orden público, la seguridad nacional y la restitución del orden institucional de ese país, pone bajo el mando de la MINUSTAH un contingente militar de casi 9,000 efectivos desplegados en todo su territorio.
Tan irregular condición de un Estado cuyos poderes recaen en una dirigencia política, que por debilidades crónicas de sus estructurales institucionales, requiere de la intervención de una fuerza fideicomisaria foránea que en lo esencial suplanta su soberanía,  demuestra la gravedad de la situación del país vecino. Una realidad tan cierta como patente, engendrada por la inestabilidad patológica fruto del antagonismo tradicional de un liderazgo incapaz de acogerse a la regla de oro de la democracia, que tan sólo en la tolerancia concebida por un pacto social civilizado, halla su verdadera naturaleza en el principio de alternancia en el poder.
Tales rivalidades en las que arraiga la división de las élites políticas de Haití, han sido el factor determinante de una duración promedio de tan sólo 17 meses de ejercicio administrativo de sus gobernantes durante el cuarto de siglo que va desde la caída de Duvalier en 1986 hasta la ascensión del  actual presidente en el  2011, dato que explica el por qué de lo inútil que ha resultado todo intento por encauzar al país por un sendero certero de desarrollo que pudiera librar a la inmensa mayoría haitiana de su lamentable estado de pobreza.
A raíz del terremoto que en el año 2010 cobrara centenas de miles de vidas haitianas, Clinton designó al doctor Garry Conille como su asistente y jefe de la oficina a cargo de los asuntos relacionados con sus funciones de Comisionado Especial de la ONU para Haití, quien al año siguiente resultaría escogido como Primer Ministro del país, lo que de manera evidente sugiere la influencia que puede atribuírsele al ex presidente norteamericano en el actual proceso que tiene lugar en aquella colectividad. Celoso de los cánones legales, el doctor Conille dimitió de esa posición apenas siete meses luego de haberla asumido, debido a la falta de apoyo que recibiera de los miembros de su gabinete y del propio presidente de la república,  quienes le negaron facultades para instruir una investigación en torno a la doble nacionalidad que en violación a la constitución haitiana ostentan altos funcionarios del tren gubernamental.
En lo concerniente a nuestro país, Clinton ha estado vinculado desde hace varios años a importantes sectores de la vida dominicana, y no pocos entienden que profesa afectos sinceros por nuestra patria. Ha de presumirse por sentido común, que si en ocasiones pasadas se le ha consultado sobre temas nacionales puntuales, es casi seguro que sus puntos de vista han sido tomados en cuenta por el peso que se les atribuye. Es lógico intuir además, que algún grado de influencia habrá de tener su depurada filosofía de estadista, en los criterios que en la actualidad sustentan la política exterior de su país.
La situación de los haitianos constituye un verdadero drama humano, tanto en su propio territorio como en el nuestro, y es por tal motivo, que partiendo de la misión de revertir tal realidad, el intercambio oficial con el Comisionado Especial de la ONU para Haití, más que pertinente, tiene visos de imprescindible, puesto que por mandato expreso de la más decisiva organización a nivel mundial, está comprometido de manera formal con la suerte que corra la misma. Y asumiendo además, que Clinton conozca la verdadera naturaleza de la problemática, valdría la pena saber hacia dónde apuntan sus juicios, ya que la posición que en ese aspecto pudiera sustentar el representante de los 193 Estados aglutinados en el seno de las Naciones Unidas, para nada resulta irrelevante en la actual coyuntura de la República.
Sobre todo, porque con tal investidura, prestigio y comprobada influencia internacional, el ex presidente Clinton sería un interlocutor válido para que los EUA pudieran retomar los alcances pacíficos de su propia doctrina, reenfocándola de manera muy particular en esta ocasión, en favor de la dramática situación haitiana.  Una histórica decisión que podrían validar en la idea de una entendible reciprocidad mínima, por los beneficios incalculables que desde el año 1803 han venido recibiendo por la adquisición de los vastos territorios de la Luisiana, en una transacción que sólo pudo materializarse debido al triunfo de la revolución haitiana sobre las tropas del primer cónsul francés.
Clinton podría ser además, figura clave en un justo reclamo de Haití ante la ONU, para que Francia asuma la contrapartida económica que le corresponde devolver al pueblo haitiano, por el cobro compulsivo que le hiciera a cambio de  reconocerle su independencia. En la prosperidad de ambas iniciativas, Haití podría hallar la panacea al profundo drama humano que desde la época del brutal sistema colonial francés padece su gente.

Publicar un comentario

0 Comentarios