Esopo, un griego que se cree vivió en el siglo V a.C., usó de las fabulas para impartirnos enseñanzas, las cuales, por el bien de la humanidad han pervivido en las generaciones posteriores. Una de las más famosas de ellas, lo es, “El parto de los montes”. Cito:
“En cierta ocasión cundió la noticia de que los montes de una escarpada cordillera estaban a punto de reproducirse: previo al parto, agitados y convulsionados estaban esos montes. Truenos salían de sus entrañas. Ante tan raro fenómeno, la gente acudió en tropel a contemplarlos; mas, después de haber aguardado varias horas, cuando al fin se abrieron los montes con gran estruendo, lo único que apareció fue un ratoncito".
2500 años después, la sabiduría popular de nuestros pueblos, tienen su versión de esta fábula: “Mucha espuma y poco chocolate”. “Buche y pluma nomás”. “Perro que ladra no muerde”. “canta como gallo y pone como gallina”. “Tanto allante, tanto ruido, tanta bulla, y na’-; y así por el estilo, un sinnúmero más.
Es más que evidente, que la jactancia del doctor Leonel Fernández en torno a sus cacareados logros de progresos económicos y sociales para nuestro pueblo en sus tres gobiernos, sus resultados no son mayores que los del “Parto de los Montes”.
Si aceptamos como válida, que la mejor forma de actuar, es hacer, y entendiendo que las obras hablarán de nuestra fe, porque una fe sin obra es muerta, entonces, dado que por su frutos lo conoceréis, sin mayores esfuerzos podemos llegar a la conclusión, de que los tres gobiernos de este hombre, por sus resultados, han devenido a ser como el parto de los montes (buche y plumas nomás; bulto nomás).
Leonel nos ha dejado un país endeudado, hipotecado, con su soberanía enajenada, con sus empresas estratégicas y suelo patrio, en manos de rapaces extranjeros, un país con la peores índices en educación, corrupción, servicios públicos e inseguridad ciudadana; con la más alta tasa de delincuencia, con aumento significativo de la desigualdad; una república con el poder judicial desvirtuado de su naturaleza y esencia, un país sumido en el narcotráfico y consumo de drogas, un país quebrado y en manos de delincuentes, de corruptos, de gente desaprensivas y cínicas como él.
En fin, Leonel nos ha dejado un país inmerso en el desorden y el caos total, y en la desesperanza, aflicciones y desgracias para la mayoría de la gente. La pobreza y sus secuelas y toda clase de iniquidades e inequidades sociales, es el mayor legado dejado por el desgobierno de este ambicioso ser.
Apenas hace unos cuantos días, que éste accidente-fenómeno social de nuestra sufrida patria, declara públicamente lo siguiente: “El PLD cumplirá con el propósito anunciado por su líder histórico Juan Bosch de completar la obra del fundador de la República Dominicana, Juan Pablo Duarte; y completar la obra de Juan Pablo Duarte- subraya- significa la lucha permanente por la independencia, la soberanía, la democracia, la libertad, justicia social y la dignidad del pueblo dominicano. Y recalcó: “Nadie en la historia política electoral democrática ha tenido el éxito de PLD, gracias, no sólo a que hemos conformado una maquinaria electoral potente, sino, por responder a las expectativas del pueblo dominicano.
Amigo lector, estas palabras en boca de Leonel, ¿no son una burla más a nuestro pueblo? ¿Las mismas, ante sus hechos, conducta y resultados, no le confirman a usted, que este criatura, en vez de ser un pobre ratoncito del parto de los montes, es un parto de los demonios?

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