Por SANTOS AQUINO RUBIO
La repoblación de la frontera debe constituir en este momento una de las prioridades del Gobierno dominicano y de cada ciudadano que siente correr por sus venas el sentimiento patrio. Nos estamos quedando sin territorio poco a poco.
El Gobierno que encabeza Danilo Medina se casaría con la gloria y ocuparía un sitial de preferencia en el corazón de los dominicanos, si vuelca gran parte de los recursos del Estado en la construcción de soluciones habitacionales, activación de los corredores turísticos y los cuatro corredores de Seguridad y Defensa que vigila el CESFRONT a lo largo de los 320 kilómetros de línea fronteriza.
La ocupación haitiana en forma pacifica es un hecho y la presión de las naciones comprometidas con su causa están presentes y tratando de incidir, por todos los medios, en que se materialice el principio de la indivisibilidad de la isla enarbolado por Tousaint Luverture. Este es un secreto a soto voces y que ha tenido su clímax con la sentencia 168-13, del Tribunal Constitucional.
Si se pone en operación un proyecto patrio que incluya soluciones habitacionales, incentivo a la producción y con ello, al hombre y a la mujer de esa importante zona, para que no la abandonen, amén de lo que pueda aportar la Ley 28-01, podríamos recuperar en breve el terreno perdido y preservar los principios de las guerras de independencia y restauradora.
Sería importante reformar el esfuerzo hecho por el gobierno del dictador Rafael L. Trujillo, cuando firmó un acuerdo con la Iglesia Católica, para dominicanizar la frontera. Este pacto, firmado el 27 de Febrero de 1935, podría abarcar a las iglesias protestantes, para oficiar misas y cultos en español en la frontera.
Este esfuerzo tuvo sus frutos positivos y se logró un ciclo importante de entendimiento entre los gobiernos de ambos país, todo concluyó con la terrible matanza de 1937 y el cierre definitivo de la frontera por varios años.
La confrontación física hay que evitarla. Debemos recurrir a todas las formas pacíficas para lograrlo, sin menoscabo de nuestra identidad ni del patriotismo que siempre nos ha caracterizado como dominicanos. Trabajemos por la frontera y tomemos el control antes de que sea muy tarde. ¿Por qué no intentarlo?
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