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OPINION: El Manifiesto Trinitario ante la mirada del presente




Me toca a mí hablar del pasado. La tentación es grande. Al hacerlo resulta imposible evitar el presente. Nosotros somos el producto de ese pasado.Del pasado hemos recibido un territorio con una frontera intra insular; un pueblo que padeció una ocupación extranjera que suprimió sus fronteras y su derecho a un gobierno propio. No podemos olvidarnos de ese pasado, porque perderíamos el sentido inicial de nuestra vida como nación. Entre nosotros la historia permanece como algo vivo, conectado con el presente.
Compartimos el territorio insular con la nación de la cual nos independizamos. En vista de ello, la nación dominicana debióconcebirse,como un equilibrio de las culturas, de las economías, de las poblaciones y de las sociedades. La ruptura de ese equilibrio echaría por tierra la independencia.
Se cumplen 170 años del Manifiesto Trinitario del 16 de enero de 1844. Se trata de un documento que recoge el pensamiento de los jóvenes que fundaron la Sociedad Patriótica “La Trinitaria” en 1838 con la finalidad de libertarnos del yugo haitiano. ElJuramento de La Trinitaria precede al Manifiesto. En este se pone de relieve la intención de fundar el nuevo Estado con el nombre de Republica Dominicana “, juro y prometo, por mi honor y mi conciencia, en manos de nuestro presidente Juan Pablo Duarte, cooperar con mi persona, vida y bienes a la separación definitiva del gobierno haitiano y a implantar una república libre, soberana e independiente de toda dominación extranjera, que se denominará República Dominicana”.
El fundador de la Republica había dado la orientación del movimiento al inicio de sus palabras: Estamos convencidos de que entre dominicanos y haitianos no hay fusión posible. Somos y seremos dos pueblos diferentes. Nuestro destino es ser independientes, absolutamente independientes. El régimen implantado por Jean Pierre Boyer con la ocupación de 1822 produjo el memorial de agravios recogido en el Manifiesto del 16 de enero. El relato histórico nos dice que:
1. Que el régimen haitiano implantó una tiranía feroz que desconoció los derechos de los dominicanos “se le ha impuesto un yugo más pesado y mas degradante que el de la antigua metrópoli” (párr. 5);
2. Que sus decretos y disposiciones jurídicas obligaron a las familias a emigrar. El artículo 12 de la Constitución haitiana de 1805 les prohibía el derecho a la propiedad a las personas de raza blanca. Dice el Manifiesto “menospreciando todos los principios del derecho público y de gentes, redujo a muchas familias a la mísera y a la indigencia” (parr.10);
3. Iniciaron una vasta campaña de expropiación de la iglesia, de las instituciones, de los hatos más importantes para otorgarlo a su Ejército “la ley de 1824 autorizo el latrocinio y el fraude”. Igualmente, prohibieron la enseñanza de la lengua española y su empleo en todos los actos públicos (circular de Boyer de 1824) y privarona los dominicanos de todos los derechos políticos. Todos aquellos que se han dedicado a idealizar la dominación haitiana deberían leer el testimonio de los supervivientes de aquel cautiverio babilónico. Al examinar menudamente el manifiesto pueden enumerarse más de ochenta agravios. Los dominación de estos vecinos se tradujo en opresión, violencia , degradación,espionaje, discordia, delación, cizaña, perfidia, calumnia, emigración , destrucción, , empobrecimiento, analfabetismo, atraso,usurpación ,maltrato, humillación, odio, desolación, persecución, latrocinio, barbarie, servidumbre, vejaciones, mezquindades. Nos privaron del territorio, de la religión, de la lengua y de la libertad;suprimieron nuestra independencia y nos obligaron a pagar la deuda de la Independencia haitiana; importaron para dividirnos los odios irreconciliables de su propia sociedad, su administración corrupta, oscurantista, destructora, abusadora y absurda; nos trataron peor que a un pueblo conquistado por la fuerza. Esas son las conclusiones de este documento, que es el acta de la fundación de nuestra Independencia.
No hay un país del continente en que la enseñanza de la historia sea tan indispensable en la formación del ciudadano como el nuestro. Al nacer, el niño dominicano no tiene pasado. Nosotros le creamos un pasado mediante la enseñanza. Le entregamos la misión de todas las generaciones muertas que nos precedieron, le mostramos el vasto cementerio de los que defendieron el Estado, el amor de la nación dominicana, la defensa de su territorio, de su bienestar y de su cultura.
Ya es una verdad de Pero Grullo decir que los pueblos que ignoran su historia terminan fatalmente repitiéndola. Por haber desdeñado la hazaña de los hombres que llevaron a cabo la fundación del Estado dominicano, por haber considerado que nos hallábamos ante un pasado irreversible, ignoramos la reaparición de los viejos fantasmas, las maniobras sigilosas del enemigo interior, las viejas congojas y los nuevos actores que aparecen con viejos ropajes para representar, nuevamente, el retorno a las pesadillas del pasado.
Un presente que destruye el resultado histórico
Hoy no tienen los ejércitos del pasado. No es, desde luego, el factor militar la amenaza a nuestra existencia, sino el factor demográfico.Nos invaden como víctimas de su propiaautodestrucción; implantan la dictadura del débil. Sus dirigentes políticos le han hecho creer a su pueblo plagado de miserias e ignorancia que la Republica Dominicana era un territorio de su propiedad del cual fueron injustamente expulsados. Que pueden permanecer en nuestro país, echando por tierra nuestra soberanía y nuestras leyes. Sus dirigentes ya han perdido lo escrúpulos. El señor Guy Alexandre que había sido embajador en el país dijo que con la Sentencia del Tribunal Constitucional 168/13 se quería impedir a los descendientes de haitianos acceder al poder político en Republica Dominicana (Nuevo Diario, 6/12/13). Por su parte, el Presidente Martelly en varias ocasiones se ha explayado junto al historiador Paul Joseph sobre la necesidad de una fusión con la Republica Dominicana que anulara la Independencia de 1844.
Los haitianos no tienen rumbo político. No tienen proyecto. Como carecen infraestructurassanitarias,invaden masivamente nuestros hospitales;como no crean empleos, agotan los yacimientos de empleos que país produce; como no poseen escuelas se desparraman en nuestro sistema educativo, dejando muchas veces sin cupo a los dominicanos; como necesitancarbón para cocinar;desforestan nuestros bosques ; carbonizan los pinares de nuestros parques, y como, además, el Estadohaitiano no les expide documentos de identidad a los descendientes de haitianos, se han propuesto suplantar a nuestros ciudadanos.
Ante estos desafíos que amenazan hundir nuestra nación, ¿Cuál ha sido la actitud de los ciudadanos dominicanos?
  •  ·Una porción pequeñísima pero influyente se dedica a negarel problema, y a presentarlo como parte de una alucinación psicológica. Aun cuando, la mayoría de nuestro país defiende con sus instintos la soberanía nacional.
  • ·Otra porción tiene la creencia infantil de que la Comunidad Internacional que nuestro país desaparezca en su constitución inicial, y olvidan que la Comunidad Internacional carece de escrúpulos, que ha llevado a cabo guerras atroces y que ha desmantelado naciones enteras, basado en mentiras. Esa idea de que no debemos preocuparnos porque la decencia y el respeto de las normas se impondrían sobre la mezquindad, la mala fe, la manipulación, nos llevaría a un fracaso estrepitoso. Las relaciones internacionales se hallan plagadas de mentiras. Se olvida que durante mucho tiempo la fuerza se ha impuesto sobre el derecho, y que sin defensa la nación dominicana no hubiese podido existir.
¿Cuáles circunstancias del presente podrían anular los resultados históricos obtenidos en 1844, es decir, la Independencia Nacional?
1.El desplazamiento del pueblo haitiano al territorio dominicano y las reclamaciones que hace el Estado haitiano para convertir a esos haitianos en derechohabientes en nuestro país convertiría en agua de borrajas la hazaña de nuestra Independencia.
 2.La pérdida del control de nuestro porvenir, fundada en la suplantación de la población nacional en el trabajo, en la educación, en el estatus de ciudadanía, abriría las puertas a nuestra definitiva decadencia como Estado.
En algún momento, el grandísimo José Ortega y Gasset, se refirió al derecho a la continuidad histórica. El derecho a la autodeterminación de los dominicanos, a preservar nuestro territorio histórico del intervencionismo internacional y de las maniobras de otros Estados y el derecho a cultivar nuestra cultura, a velar por el bienestar de nuestra población, protegiendo los empleos, la educación y la salud, sin por ello, se nos tilde de racistas, se nos quiera proscribir de los foros internacionales, porque no terminamos de traspasarle esos derechos a extranjeros. Según esto, los extranjeros, para el caso los haitianos, tendrían un derecho especial, fundado en su condición miserable.
La tesis fundamental de nuestra diplomacia ha de ser que Haití no es un problema interno de la Republica Dominicana. No tenemos obligaciones extrajudiciales que nos obliguen a darle la nacionalidad dominicana a los haitianos. No nos corresponde a nosotroscumplir con las obligaciones del artículo 11 de la Constitución haitiana que plantea clamorosamente que los descendientes de haitianos sin importar donde nazcan heredan la nacionalidad haitiana. No tenemos obligaciones extra territoriales con las poblaciones del país vecino.
Con la promulgación del Decreto 327/13 que pone el vigor el Plan de Regularización de extranjeros irregulares, retornamos a una época fenecida, volvemos a las tristísimas circunstancias de 1822. Al eliminar la exigencia de los documentos de identidad para los extranjeros irregulares (Art.12), fabricarán un monstruo de incalculables repercusiones, la medida será un efecto llamada para nuevas oleadas de indocumentados. .Al presentar como prioritario, la acogida a todos los enfermos y personas vulnerables del país vecino (art.30) y otorgarle residencia inmediata, devastarán el sistema sanitario dominicano. Al someter a litigio judicial las decisiones sobre la permanencia en el país de extranjeros que no califiquen (art. 35), crearán un caos judicial, y al prohibir las deportaciones de esas masas de extranjeros que penetran por nuestras fronteras (art.37), desmoralizaran a las autoridades al CESFRONT, a los inspectores de Migración, al Ejército; a todos los cuerpos encargados de la seguridad.
En La Habana, sometido al acoso de todos los que de algún modo sehan convertido en instrumento del Estado haitiano, el Presidente Medina prometió que respetaría la Sentencia del Tribunal Constitucional. Proclamó en la reunión del CELAC, la pesarosa carga de la inmigración que padecemos, que destruye todos nuestros progresos. Al mismo tiempo, triste es decirlo, el Presidentereconocióque incumple con sus obligaciones al permitir que para proteger los supuestos derechos de los extranjeros, se prive de esos mismos derechos a los dominicanos. Son esas circunstancias las que les impiden, cada vez más a los dominicanos el ejercicio de los derechos a la salud, al trabajo, a la educación y a la seguridad. La promiscuidad ha roto la frontera geográfica. Ahora quieren desmantelar la frontera jurídica. La Constitución es el ladrillo de lo que queda de nuestra casa. En medio de tanta destrucción, concluyo, pues, con un pensamiento del poeta alemán Bertolt Brecht “este es mi ladrillo y se los traigo para mostrar al mundo cómo era mi casa”

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