Caamaño ante la historia
Hace un tiempo me referí a que habían dos Caamaño, no tres como algunos dicen, porque el de antes de los acontecimientos constitucionalistas era un coronel cuyo papel no había sido protagónico, por lo cual solo hay: el de abril del 65 y el de Caracoles.
Pero independientemente de la hazaña que constituyó el desembarco de Caracoles y lo que significó para una parte del país, lo que prima en la mente de la mayoría de los dominicanos, es el del Caamaño que tomó las armas, no solo en defensa de la constitucionalidad, sino en defensa de la soberanía nacional, mancillada por la intervención norteamericana.
Ese Caamaño de abril que se elevó a la categoría héroe nacional y adquirió relieve internacional, no puede bajo ninguna circunstancia ser opacado porque un grupo de excompañeros hagan una interpretación de acontecimientos personales o de acciones conductuales, que aunque ya que han sido desmentidas por los únicos dos compañeros de hazaña: Claudio Caamaño y Hamlet Herman, cualquier persona sensata las considera intrascendentes, sobre todo cuando no lo colocan como traidor a su causa, ni como cobarde.
Conocí y traté a Caamaño durante los acontecimientos de abril hasta su salida del país. Mantengo relaciones fraternales con todos sus familiares y con Hamlet Herman. Y aunque solo conozco los detalles escritos o narrados por los protagonistas en sus actividades, nada de lo que se ha escrito últimamente en este mismo medio, puede empañar su figura, ni hará que los dominicanos que lo tenemos como un héroe nacional, cambiemos de opinión.
Si bien por la propia naturaleza humana hay la tendencia de justificar acciones endilgándole responsabilidades a otros, los logros alcanzados por aquellos que mantuvieron la firmeza en su ideal y lo llevaron a cabo, aún equivocados, siempre serán reconocidos y admirados por la humanidad, incluso por los que no estaban de acuerdo con esa acción, como ha ocurrido con Caamaño, que con el paso del tiempo ha crecido en la mente de los dominicanos y más allá.
Los que se han expresado sobre Caamaño durante su estadía en los entrenamientos en Cuba, tienen derecho a narrar los acontecimientos según su interpretación personal, pero debieron tener cuidado en no dar la impresión de que el objetivo era desprestigiar su figura o desmitificarlo. Es por eso que muchos dominicanos sensatos, que ni siquiera estuvieron con la guerra de abril ni mucho menos con Caracoles se preguntan: ¿Por qué ahora?
Aunque solo Dios juzga las intenciones, indudablemente se han creado muchas interrogantes acerca del propósito de esas narraciones fuera de tiempo, y no pocos entienden que el objetivo fundamental era dañar su figura histórica, por lo que sería recomendable, que quienes hicieron esas afirmaciones, reflexionen y hagan las aclaraciones necesarias en beneficio de ellos mismo. De lo que pudiera pensar la gente, porque en cuanto a Caamaño, es difícil hacerle daño, toda vez que ya creció a un nivel tan alto que se hace imposible. Caamaño es un héroe nacional.
tabasa1@hotmail.com
Frustración y pesimismo
Por RAFEL GAMUNDI CORDERO
La frustración que afecta al pueblo dominicano en lo tocante a la política de sus gobernantes tradicionales, ha generado un pesimismo colectivo paralizante. Un pesimismo que obnubila el pensamiento de la gente, la embrutece y no le permite ver salida a las crisis que le afectan, haciéndole sentir que todo está perdido; que nadie sirve, que no hay líder sano, ni orientación ideológica, ni camino que le permita superar su situación, y por lo tanto no vale la pena luchar por nada.
Conocedor mas que nadie de la psicología de masas y la propaganda política aplicada al contexto socio-cultural y económico en que se viva, Leonel dice que el PLD gobernará por 40 años consecutivos sobre el país, haciendo que los dominicanos víctimas del pesimismo, que son la mayoría, se desarmen, se rindan y actúen como si estuviéramos condenados a vivir de cualquier manera bajo las férulas del PLD, gobernando él o de lo contrario Danilo. Lo que no es verdad.
La verdad es que vivimos en un escenario “democrático” amenazado por fuerzas de espíritu totalitario que actúan con vientos soplados por la insensatez y egoísmo de la mayoría de los jefes políticos de oposición, incapaces de ceder nada en lo personal en beneficio de lo nacional revolucionario, aún sabiendo como de seguro saben, que en las presentes circunstancias nadie le ganaría unas elecciones al PLD y que por tanto todos perderíamos de igual manera.
Si entendieran esta situación, muchas veces advertidas por el licenciado Hatuey De Camps presidente del PRSD, aun dividido el PRD en lo tocante a su dirección, podrían unirse tácticamente: el PRD presidido por Miguel Vargas y la Convergencia de Hipólito Mejía y Luís Abinader, en la seguridad de que derrotarían al PLD con cualquiera de sus candidatos, que dicho sea de paso, además de sus capacidades, que son muchas, cuentan con el apoyo del Estado y sus ingentes recursos.
Esa sería la única forma de matar la frustración y el pesimismo que paraliza la acción revolucionaria de las grandes masas dominicanas, al tiempo de llenarlas de entusiasmo, voluntad política y confianza en un futuro mejor. No hacerlo sería ponerse de espaldas a los intereses democráticos del país. Una conducta que merece castigo.
b_gamundi27@yahoo.es
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