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OPINIONES:




Lic. Edgar Lantigua

[Periodista. Reside en Puerto Plata]
 
Para nadie es un secreto que la proliferación de la prostitución en Sosúa afecta la imagen de ese destino, provoca la queja constante de sus ciudadanos y el reclamo del sector turístico organizado para que se busque solución a este problema.
 
El gran drama de la República Dominicana es que, cuando un problema se prolonga en el tiempo, pedimos la solución, “no importa cómo”. El drama de la prostitución en Sosúa que creció durante años de manera alarmante, ante la mirada indiferente de todas las autoridades, hoy se pretende resolver con mecanismos de dudosa legitimidad.
 
Estamos plenamente  de acuerdo que la prostitución tiene que sacarse del centro turístico de Sosúa, para que ese destino recupere su espacio como destino turístico de familia.
 
Todo parece indicar que la solución identificada por el procurador general de la República, es una brecha legal que tiene la ley de migración que establece lo siguiente:
 
“CAPITULO 111: DE LOS PROCEDIMIENTOS DE INMIGRACION Y PERMANENCIA
SECCION I: DE LA NO ADMISION
 
Art. 15.- 
4. Lucrarse con la prostitución, el tráfico ilegal de personas o de sus órganos, el tráfico ilegal de drogas o ser adicto a la misma o fomentar su USO.”
 
En la práctica lo que se hace es que bajo este argumento se le retira la residencia que tenga la persona y se procede a su deportación.
 
Desde luego esto tiene de entrada el problema de que es una decisión más bien administrativa, el procurador determina que este se lucra de la prostitución, que se dedica al proxenetismo, a la trata de  blancas y se procede a retirarle la residencia, anular su documento migratorio y deportarlo, no se requiere un sometimiento judicial, ni la decisión de un tribunal de justicia, basta con que así lo determine el procurador.
 
Nadie duda de la seriedad del procurador general, pero decisiones de este tipo que afectan la vida de personas que tienen años residiendo en el país, en algunos casos con millonarias inversiones en la zona deberían estar sujetas a un procedimiento legal, deberían ser tomadas por un tribunal de justicia y no por un funcionario, por muy serio que este sea.
 
Ni que decir que de esta manera se afecta a los extranjeros acusados de proxenetismo y no así a los dominicanos que puedan ser acusados de lo mismo. Estos no pueden ser deportados.
 
Lo otro es que se hace selectivamente en este caso en Sosúa, Cabarete y tal vez en Boca Chica, no he escuchado ninguna deportación de extranjeros o sometimiento de dominicanos por proxenetismo y trata de blancas, en Santiago, por ejemplo, de donde es oriundo el procurador, y según dicen algunos, yo no lo puedo afirmar, porque no he estado allí, lugares como Pasión, Ilusión, en las afueras de la ciudad, Twenty Two sobre Colinas Mall y otros, sobreabundan de mujeres que se dedican al viejo oficio.
 
Ni que decir de la prostitución callejera alrededor de la Plaza Valerio, del Monumento a los Héroes de la Restauración, de la avenida Caamaño en Puerto Plata o el Centro de los Héroes en la capital.
 
Cuando se han planteado soluciones al tema de Sosúa la mayoría de las personas entiende que lo que debe hacerse es establecer una zona de tolerancia, ante este argumento se dice que eso sería ilegal y que las autoridades no pueden favorecer este tipo de solución.
 
El procurador general de la República que ha ocupado esa posición del 2004 al 2006, y ahora lleva dos años en el cargo, que fue fiscal del Distrito Nacional del 97 al 2000 y que fue senador del 2006 al 2010, es decir ha estado del lado de hacer cumplir la ley y del lado de redactar la ley, ha tenido tiempo de buscar una solución, verdaderamente sensata, incluso si esta hubiera implicado someter la aprobación de una ley que regule esas prácticas en el país.
 
Se prefiere sin embargo la propuesta quijotesca de pretender eliminar lo que no ha podido eliminar ni la religión, ni el comunismo, solo el más extremo fundamentalismo religioso ha podido contener, en algunos lugares del mundo, la prostitución. Pretender con medidas de franca inquisición como la deportación de extranjeros resolver el problema es no solo utópico sino además risible.
 
Sosúa requiere una solución racional del tema de la prostitución que no parece ser otro que establecer un área, una zona en donde eso se dé, lejos del ambiente turístico familiar. Para eso es necesaria la participación de todos los sectores en identificar soluciones.
 
El caso más reciente, el del empresario italiano Armando Casciati es bastante ilustrativo de los riesgos del proceder decidido por el licenciado Domínguez Brito, algunos dicen que con el asentimiento del mismo presidente Danilo Medina.
 
De entrada, su deportación bajo el argumento de proxenetismo entra en contradicción con la excepción establecida por esa misma ley 285-04, que expresa claramente:
 
“Artículo.- 123 Podrá no ordenarse la deportación o expulsión del extranjero prevista en los artículos anteriores, de la presente ley, en los casos siguientes:
 
B) Cuando tuviere una residencia legal, pacífica y continua en el país superior a los 10 años , a partir de su ingreso legal correspondiente.”
 
Casciati tiene más de catorce años residiendo en el país.
 
Las inversiones principales de Armando Casciati en Sosúa, son el hotel Sosúa Bay, el Sosúa Bay Convention Center, el canal de televisión Costa Norte Network y otras inversiones inmobiliarias que hoy en día son improductivas por la merma en el turismo de Sosúa.
 
No bastaba, si el problema era el manejo de sus centros nocturnos Merengue Bar, D´Clase y otros propiedad del empresario, el cierre de estos previa comprobación de la comisión de ilícitos contemplados en el código penal dominicano.
 
¿Qué acciones, tomará la procuraduría y el grupo de empresarios y autoridades turísticas que promueven esta cruzada inquisitoria, contra los dueños de negocios de similar jaez, que son dominicanos y que no pueden ser deportados?
 
¿Es este el mensaje que le damos a inversionistas internacionales que vienen al país e invierten 20, 30 0 40 millones de dólares, en negocios que luego no tienen el retorno esperado?
 
¿Fortalecen estas acciones el clima de inversión en el país?
 
La República Dominicana ha estrenado hace poco un Tribunal Constitucional, en muchos lugares llamado de: “Garantías Constitucionales”, este tipo de acciones garantizan el debido proceso, de que tanto habla el Ministerio Público? No se han violentado en la misma derechos fundamentales de este empresario extranjero con cuantiosas inversiones en el país y con más de 10 años “residiendo de manera legal y pacífica” en el país?
 
Obsérvese que no estamos haciendo juicios de valor sobre las acusaciones de que ha sido objeto Casciati en el pasado, sencillamente porque no ha sido condenado por un tribunal por ninguna de ellas.
 
Cualquiera puede sentirse tentado a pensar que esto forme parte de un plan para que, deportado del país, éste se vea forzado a vender las cuantiosas inversiones que tiene a precios de “vaca muerta”.
 
La inquisición moderna iniciada por el procurador a instancias de empresarios y autoridades de turismo de la zona, dista mucho de ser la solución al problema de  Sosúa.
 
Cualquier actuación sensata y racional en esa dirección contaría con nuestro respaldo, acciones draconianas, unilaterales y a todas luces selectivas como estas no.
 
Ojalá se reflexionara sobre el tema independientemente de si Armando Casciati nos cae bien o no.
 
Por: Lic. Edgar Lantigua

El choque de dos realidades
Por MANUEL NÚÑEZ
Primera realidad.  La muerte de una nación
En su notabilísima obra  Colapso (Barcelona, Debate, 2007)  Jared Diamond le dedica un extraordinario capítulo a los dos países que comparten la isla de Santo Domingo o La Española. La tesis central del libro se centra, sin embargo, en  los factores que podrían provocar la muerte de una nación. Varios de estos elementos pueden observarse  primero, en la muerte del Estado haitiano. Y, postreramente,  en la disolución de su sociedad.
1.El primer factor es  la destrucción de la base material. Una porción importantísima de naciones han desaparecido, cuando se ha destruido la base material de sustentación de las poblaciones. Una devastación del medio ambiente que anule la agricultura, que haga desaparecer los ríos y la pesca; todas esas circunstancias se han reproducido copiosamente en el territorio haitiano. En 1945, según consta en el Informe de las Naciones Unidas,  la superficie boscosa de Haití alcanzaba el 15% del territorio. En aquel punto y hora, la situación era ya desesperada. Hoy, la devastación que va viento en popa ha reducido la capa boscosa de ese país a menos de 1%.(véase los informes de la FAO).
2. El otro factor  que influye en esa desintegración  son las repuestas de esa sociedad.  El comportamiento de sus instituciones políticas, económicas y sociales prolonga esa agonía.  Están comprometidos  con los valores y las  prácticas que han producido el desastre .  Es una variable infernal.  Sus carencias de energía  hace que su población destruya brutalmente el territorio. Su riqueza se reduce drásticamente;  su  población crece a un ritmo de 3%; supera con creces las posibilidades de producir riqueza. La sociedad queda atrapada, pues,  en un estadio de degradación  permanente.
3.El tercer factor es la  muerte del Estado.  Desde el 2004, no hay en Haití un polo de autoridad que sea el resultado del esfuerzo del gobierno propio. La estabilidad, la paz social y la seguridad de los funcionarios corre  por cuenta de  la MINUSTAH. No existe un sistema organizado de cobro de impuestos, de respeto de los derechos de propiedad ni de fomento de la riqueza pública o privada.  No hay un sistema de identidad nacional, y no resulta posible emprender ninguna tarea de recuperación, de reconstrucción o de transformación social sin que se tenga que apelar a la injerencia extranjera. El Estado no provee, en puridad, ningún tipo de servicio;  sus presupuestos son completados con la ayuda internacional. No está en capacidad de enfrentar ninguno de las calamidades que azotan a su país: ni la deforestación, ni el analfabetismo, ni el rosario de enfermedades que se ensaña con su población ni el hambre ni el desempleo;  no puede transformarse en fuente de seguridad, libertad y felicidad para su pueblo.
En  Colapso Jared Diamond llega a conclusiones que no pueden echarse en el olvido.
"¿Cómo se presenta el futuro de Haití? Aun siendo ya el país más pobre y uno de los más superpoblados del Nuevo Mundo, Haití, sin embargo, parece estar esforzándose por volverse aún más pobre y más superpoblado, ya que la tasa de crecimiento de la población asciende a casi un 3 por ciento anual. Haití es tan pobre y tan deficitario en lo que se refiere a recursos naturales y a recursos humanos cualificados y con la formación adecuada que resulta difícil realmente ver qué podría reportarle alguna mejoría. Aun cuando se recurriera al exterior para que otros países colaborasen facilitando ayuda procedente de gobiernos extranjeros, iniciativas no gubernamentales o iniciativas privadas, Haití carece incluso de la capacidad de aprovechar la ayuda exterior de forma eficaz. Todos aquellos a quienes conociendo Haití les pregunté (…)La mayor parte de ellos respondían simplemente que no veían esperanza. Quienes veían alguna esperanza empezaban reconociendo que eran una minoría y que la mayor parte de la gente no veía ninguna esperanza “ ( Colapso, pág. 290)
Segunda realidad.  Exportar los problemas a República Dominicana
Consecuentemente,  entre los factores que pueden, a su vez, provocar la muerte de una sociedad  está el ser arrastrada  , por vecinos hostiles, sociedades en descomposición  que vuelvan cenizas todos los progresos del vecino. Nuestra sociedad,  todo lo que nos resulta hermoso y le da sentido a nuestras vidas,  corre los mismos riesgos de muerte, conforme a la tesis de Diamond.(  “ ¿ Por qué colapsan las sociedades? ”)
Los grandes problemas de Haití se han trasladado a la República Dominicana.  La inmigración masiva destruye la cohesión nacional. Convierte el territorio en un campo de Agramante de dos poblaciones rivales. Anula los progresos. ¿Cómo puede desarrollarse una sociedad en la que los intereses no son los mismos? Los héroes de una comunidad son los verdugos de la otra..
En medio de la incertidumbre y la confusión, surgen voces que tratan de convencer al mando político de que vivimos una época postnacional. Idea extraída del vertedero de las ciencias sociales, ocurrencia del filósofo alemán Jurgen Habermas, una fabulación que ha sido desmentida brutalmente por la realidad.  Desde 1945, fecha en la que había 70 Estados reconocidos al día de hoy donde constan en la Asamblea de Naciones Unidas 198 Estados, la realidad no para de demostrar lo contrario. Aquellos Estados federados de los Balcanes, unidos por varios siglos de trato y unidad políticas, terminaron separándose dando nacimientos a seis nuevos Estados. La federación Checoeslovaquia, que no se hallaba dividida por rivalidades históricas ni étnicas ni políticas se convirtió en dos Estados  independientes. Aquellos que de manera subrepticia o a las claras propugnan por una fusión entre Haití y la República Dominicana debían tener presente estas lecciones históricas.
La mayor responsabilidad nacional de los dominicanos es mantener inalterable el Estado nación de 1844. La lealtad a los próceres de nuestra Independencia, al esfuerzo de todas las generaciones pasadas, a la historia, a la lengua y la cultura del pueblo dominicano.
¿Quién  tiene la obligación de defender las instituciones , nuestra soberanía y nuestra Independencia nacional? ¿ Quién está llamado a proteger los empleos, las escuelas, los  hospitales y todas las conquistas sociales del pueblo dominicano? ¿quién, ante una embestida diplomática sin precedentes contra nuestro país,  tiene que salir al frente, defender a capa y espada los intereses nacionales y devolverle la dignidad a la nación?
El Gobierno nacional. De no hacerlo, se produciría una deslealtad y una traición imperdonables al pueblo que representa.  Muchos de los que se hacen de la vista gorda ante lo que está pasando tienen sus casas en España o en Estados Unidos, pero el pueblo dominicano, tiene sus esperanzas colectivas colocadas exclusivamente en la República Dominicana. Debe preservarla cueste lo que cueste. Es lo único que tenemos.

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