La masacre se ha producido a mediodía en el distrito XI de París, cuando dos hombres encapuchados, vestidos de negro, han entrado en las oficinas de la revista armados con rifles Kalashnikov y han disparado contra el personal. Según el gobierno, la policía busca en total a “tres criminales” por toda la capital.
A las 11.30 los atacantes han asesinado a la primera víctima, antes de entrar en las oficinas de la revista. Una vez en el interior, en la sala de redacción ubicada en la segunda planta, han matado a diez personas, entre ellas ocho periodistas, un invitado y un policía encargado de la protección de uno de los responsables de la publicación.
Vincent Justin, un periodista que trabaja en un edificio junto a la sede del semanario satírico, ha afirmado que los autores del intenso tiroteo reivindicaron su acción con la frase “vamos a vengar al profeta”. También gritaban que “¡Alá es el más grande!”, según ha confirmado el fiscal de París.
Una vez en la calle, se toparon sucesivamente con tres patrullas policiales con las que intercambiaron tiros. En el último tiroteo hirieron a un agente al que luego se acercaron para rematarlo en el suelo antes de volver al coche con el que se dirigieron hacia el noreste de París.
En la huida chocaron contra otro vehículo y, aunque intentaron continuar, tuvieron que abandonar el C-3 en una calle en el noreste de la ciudad, donde arrebataron a un automovilista su coche, un Renault Clio, para escapar.
“Ha sido una carnicería”, ha asegurado, escandalizado, el presidente de la región de Ile de France, en la que se halla París, Jean-Paul Huchon.
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