La Academia expresó, que ante la dramática disminución de las reservas acuíferas de la Presa de Hatillo y la inestabilidad climática, “se hace imperativo la conservación y manejo apropiado de las cuencas hidrográficas”.
Señaló que este embalse fue construido especialmente para contener y regular las grandes crecidas del rio Yuna y que el mismo va perdiendo progresivamente la calidad y cantidad de sus aguas.
Indicó que entre las amenazas a que está sometida la Presa de Hatillo se encuentran “la insostenible actividad minera localizada en su entorno”, la deforestación de la cuenca del rio Yuna y Maimón, la disminución de los caudales que la alimentan, la sedimentación, producto del deslizamiento de los desperdicios sólidos y el vertido de las pocilgas que abundan en la zona.
El documento explica que para la extracción y procesamiento del oro y otros minerales, la empresa minera Barrick Pueblo Viejo utiliza grandes volúmenes de agua, la cual extrae de la presa de Hatillo, la que después de ese proceso la devuelve al contraembalse de la misma, cargada de metales pesados, a través del arroyo Margajita.
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