Miguel Fernández asume la presidencia Tigres del Licey
A sus 50 años, Fernández pasa de la tesorería que ocupó por dos períodos a la presidencia, junto a un cohesionado grupo formado por hijos, nietos y sobrinos de ex presidentes que ha dirigido la enseña azul en los últimos tres períodos.
“Para mí es un momento muy especial, pues asumo hoy, con gran orgullo, gran responsabilidad, como es la presidencia del Club Atlético Licey, casa de la gloria y la tradición de los Tigres del Licey”, fueron las palabras iniciales de Fernández Elmúdesi, luego de la elección. Agradeció a sus compañeros directivos por sus grandes aportes, dedicación y esfuerzos por el equipo y la confianza depositada en él.
Proclamó que el amor y pasión que siente por el equipo ha sido pasado por sus padres, don José Manuel y doña Mercedes Elmúdesi de Fernández (presidente de la Rama Femenina, presente) como parte de un gran legado de trabajo tesorero, sacrificio y dedicación por el béisbol y el club Licey.
Prometió que seguirá trabajando incansablemente por el bienestar del club, con la meta de ser campeones nacionales y del Caribe una vez más.
“Crecí bajo el ala de un equipo ultra ganador, que me hizo más que nunca sentir ese orgullo de pertenencia desde muy joven y ahora de adulto, una de mis metas y objetivo principal, es dedicarnos de lleno sin escatimar los recursos, esfuerzos y ahínco necesarios, para devolver al club sus años de gloria y tradición”, dijo.
Agregó que es un gran honor poder asumir la presidencia, en vida de su mentor e inspiración, “mi padre José Manuel Fernández, quien como muchos saben, dedicó más de 50 años de su vida trabajando humilde y desinteresadamente en la directiva del Licey, junto a los padres de la mayoría de los miembros de esta directiva”.
Acotó que se propone rescatar de manera decidida las profundas raíces de amistad que tanto trabajaron los fenecidos expresidentes Domingo –Monchín- Pichardo, Federico González, Manuel Alsina Puello, Tancredo Aybar Castellanos, Miguel Heded y los presentes, don Fernando Ravelo Álvarez y su padre don José Manuel, quienes a través de los años, tantos frutos le dieron al Glorioso en las décadas de los 70’s, 80’s y 90’s.
También, continuar trabajando arduamente en la organización del Departamento de Operaciones de Béisbol, contratando los mejores jugadores disponibles y crear el verdadero “dream team”, donde la pasión la actitud, la disciplina y el respeto por esas cinco letras (Licey), sea la diferencia entre el ser y pertenecer para lograr los mejores resultados y ganar campeonatos.
Prometió Fernández, continuar la tradición del Licey de ayudar a diferentes comunidades a través de programas propios y alianzas concertadas con diferentes ONGs y poner énfasis en la educación, la sana diversión y el fomento del deporte en nuestra juventud, como pilar de las familias, sus comunidades y nuestro país.
FUENTE. LICEY.COM
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