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LOS PALEROS DE BALÁ





Por considerarlo de interes, reproducimos este trabajos historico nacional

Trágico final de Balá. Alejandro Paulino consigna que Balá vivió en lo que es hoy Las palmas de Alma Rosa en 1963 y que en 1961 su morada estuvo en la calle Enriquillo, de Villa Francisca. Entonces pertenecía al Partido Dominicano y por esa condición recibía comida para repartir a pobres. Tenía un taller de ebanistería. A partir de julio de 1961 preparó en el negocio los garrotes con que azotaba a los opositores a los remanentes del trujillato. Andaba en un camión que rezaba: Aquí están Balá y sus 200 hombres, recuerda.
El funesto personaje atacó a manifestantes de los primeros mítines por la democracia, entre ellos el muy concurrido del PRD realizado en el parque Colón. Balá y sus paleros arrastraban sin compasión a los heridos. Su lugarteniente era Virgilio Martínez, mejor conocido como Quinielita, y además se encontraban otros como Pedro Vásquez, Eduardo Pérez Miniño, Domingo Figueroa, Pascasio García, Rafael Antonio Félix Báez, Agustín Berroa, Rafael Arias Richardson y Fernando A. Jiménez Herrera, apunta Paulino en el texto inédito.
El 12 de febrero de 1963, Balá fue condenado a diez años de prisión acusado de asociación de malhechores, incendio voluntario contra propiedad privada, porte ilegal de armas de fuego y propinar golpes y heridas voluntarias mientras dirigía el grupo Los Paleros. Había sido apresado el día anterior, precisamente en los alrededores del ensanche Alma Rosa, de esta ciudad, se publicó.
Lo pusieron en libertad la noche del 6 de febrero y Despradel Brache declaró que la voz que le dio la orden por teléfono era muy parecida a la del presidente García Godoy.
Paulino Ramos asegura que Balá se movía libremente desde que Balaguer asumió el poder. Volvió a su trabajo de ebanistería y se mudó a la calle Seibo 146 donde también instaló un taller, declaró.
Entonces inició el reclamo de unos solares de su propiedad ubicados en la calle Doctor Betances esquina Barahona que habían sido ocupados por las turbas a finales de 1961, narró el bibliotecólogo, y agregó que Balá se enemistó con un hijo, Víctor Antonio Jiménez, residente en esas tierras, porque supuestamente no las defendió. Se decía que lo maltrataba y le decía que no debía llevar el apellido, pidiéndole que abandonara la vivienda.
El muchacho, según datos de Paulino, pertenecía al MPD, y aseguran que participó en la conjura para dar muerte a Balá, lo que, aclara, no he confirmado. Pero fue apresado cuando mataron a Balá el 7 de diciembre de 1968, en la calle Seibo. Estaba junto a otros dos hijos pequeños cuyas fotos se publicaron entonces.
Un Comando Clandestino Revolucionario Miguel Fortuna se responsabilizó de la muerte.
LOS PALEROS DE BALÁ
José Antonio Jiménez (Balá), cabeza del grupo paramilitar “Los Paleros”, una fuerza de choque criminal y vandálica que arremetía contra cualquier manifestación individual o colectiva que se diera contra los remanentes del régimen tiránico.
Balá, al centro con sombrero.Ahora, a la distancia de cinco décadas,recuerdo con más claridad la figura de Balá.
Él acostumbraba estacionar su colorida camioneta ¿Chevrolet?, cubierta de adornos y brillantes accesorios niquelados,al lado de la acera del parque Enriquillo, pegado a la Caracas, frente a la ferretería Villa.
Sentaba su voluminosa anatomía en un banco del parque, rodeado de sus agüizotes y se paseaba desafiante de un lado a otro, vociferando amenazas para que lo oyera la mayor cantidad de personas posible.
Ese es el Balá que recuerdo, yo lo que percibía era como un tumulto, mientras mi atención se centrabamás en el parque, las atracciones de la avenida comercial, los paquitos nuevos. Las acciones criminalesde Balá,su juicio y final condena de cárcel en 1963; su escape de la prisión en 1966 y su muerte violenta en 1968 a manos de su propio hijo, son noticias que quedaron plasmadas por la prensa de la época.
El historiador Alejandro Paulino Ramos, citado por Ángela Pena en el diario Hoy del 28 de enero de 2012, dice refiriéndose a Balá: “El funesto personaje atacó a manifestantes de los primeros mítines por la democracia, entre ellos el muy concurrido del PRD realizado en el parque “Colón”.
“Balá y sus paleros arrastraban sin compasión a los heridos. Su lugarteniente era Virgilio Martínez, mejor conocido como “Quinielita”, y además se encontraban otros como Pedro Vásquez, Eduardo Pérez Miniño, Domingo Figueroa, Pascasio García, Rafael Antonio Félix Báez, Agustín Berroa, Rafael Arias Richardson y Fernando A. Jiménez Herrera”.
Todavía se discute si los paleros fueron un cuerpo organizado a escala nacional, con una dirección central. Es lo que parece, pues sus acciones lucían coordinadas, en armonía con la Policía y el aparato judicial. Se le acusó de incendiar Radio Caribe y atribuirlo a miembros del Movimiento Popular Dominicano, entre los cuales resultaron muertos y heridos cuando el pandillero asaltó su local en la avenida Duarte; participaron junto a la Policía en la “masacre de la calle Espaillat” el 20 de octubre de 1961, con saldo indeterminado de muertos y heridos.
En el interior del país, según relata, por ejemplo,Fernando Ferreira Azconaen la página digital Mao en el Corazón: “…en Sosúa, al finalizar este mitin, fueron vilmente asesinados los jóvenes Pedro Clisante y el Dr. Alejo Martínez, quienes regresaban a sus hogares después de participar en esta manifestación multitudinaria contra los remanentes del despótico régimen.En Santiago, esa misma tarde fue asesinado un joven de apellido Jiménez (mis disculpas por no recordar su nombre completo), cuyo velatorio fue ametrallado en horas de la noche, muriendo en este cobarde acto otro valioso joven, Erasmo Bermúdez”.
Y agrega: “Cuando íbamos llegando a casa, nos agredieron a palos, pedradas, trompadas, etc. y penetraron a la sala de nuestro hogar, golpearon a mamá y a Norman y rompieron algunos muebles de esta área. Toda la acción estuvo acompañada de insultos y vocinglería. Nos gritaban “malditos comunistas”, “mal agradecidos” y otros improperios impublicables”. Y concluye: “Así, con el ataque a nuestra familia y la violación de nuestro hogar, se inició la tristemente célebre etapa de los paleros en Mao”.
Las acciones de paleros, inspirados por Balá aunque no fueran dirigidos directamente por él, se reportaron en casi todo el país: Santiago, San Francisco de Macorís, Puerto Plata, Barahona, La Romana, San Pedro, Moca, La Vega.
TEXTO: Ramón A. Guerreo
Foto: Balá , entrevistado por Bonillita en el Palacio de la Policía

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