DECLARACIÓN DE PRENSA EN ACTO DE JURAMENTACIÓN CELEBRADO EN LA CASA NACIONAL DEL PRD
Desde este importante escenario hoy quiero hablarles a todos los dominicanos, a ustedes miembros de la prensa, y muy especialmente a los militantes del PRM.
Como había prometido, quiero anunciarles públicamente en compañía y en nombre de los dirigentes presentes y otros que no están, la posición que asumiremos a partir de este momento en torno a las elecciones del 15 de mayo próximo.
Como es de público conocimiento, en octubre del año pasado renuncié al Comando de Campaña del candidato Luis Abinader y luego, el 23 de noviembre del mismo año remití a la dirección del PRM una carta de renuncia como vicepresidente y militante de la organización política.
Di ese paso como forma clara y responsable de denunciar el creciente irrespeto y autoritarismo con el que se estaba conduciendo el candidato del partido y por la falta de espacio para el debate que existe a lo interno del PRM, tanto para los dirigentes como para los militantes de base.
Decidí no retirarme de golpe del partido y tomar un tiempo entre cada decisión, porque consideraba que, quizás había tiempo para que las cosas cambiasen.
Pude comprobar que son muchos los perremeistas que pensaban y sueñan como yo.
Consideré en esos momentos que era posible que las cosas cambiaran. Pensé que Luis Abinader vería el descontento que crecía en sus filas y que rectificaría su actitud y posición.
En eso me equivoque. Durante estos días y semanas, he recorrido una gran parte del país y de EEUU haciendo contactos con decenas de importantes dirigentes del PRM y les puedo asegurar que, la situación al día de hoy, es peor.
Abinader no sólo no ha rectificado, sino que está llevando el partido por la senda de la desorientación, el caos organizativo, la división interna y la frustración e indignación a cientos de importantes dirigentes con aspiraciones legítimas a diferentes cargos electivos.
Con esto vemos como el esfuerzo de miles de compañeros y compañeras que trabajaban sin descanso se ha echado por la borda.
En su momento pensamos que Abinader podía aportar algo nuevo, que podía abrir un nuevo espacio político.
Sin embargo, sus manejos recuerdan lo peor de nuestra historia política, el autoritarismo, la arbitrariedad y la ambición desmedida de poder.
Ahora se ve claramente que Abinader maneja el PRM como si fuera una más de sus empresas y, al igual que el resto de sus empresas, lo dirige mal y terminará llevándolo a la quiebra.
Hay que decirlo bien claro y alto, en el PRM no se valoran ni las nuevas ideas, ni la honradez, ni los méritos ganados, ni el sacrificio ni la lealtad al legado de Peña Gómez. Ahí está el ejemplo de lo que pasó con el compañero Tony Peña, quien fuera el coordinador de la corriente del hoy candidato del PRM. Ni siquiera se tomó en cuenta para irrespetarlo, su trabajo y sacrificio y que era el hijo de Peña Gómez.
No hay sitio ni para los jóvenes que quieran empezar en política ni para los veteranos que queremos aportar nuestra experiencia.
En el PRM solo hay sitio para Luis Abinader, y por tanto él se va a quedar solo en lo que se llamará, el partido de Luis. O en todo caso se quedará con un reducido grupo de militantes del partido reformista y un puñado de oportunistas de la política, a quienes se les sirve.
Lamentablemente, Abinader no ha sabido respetar el liderazgo histórico, ni agradecer la lealtad y el trabajo realizado por muchos de quienes pusimos las bases para que ese partido fuera realidad.
Parece más bien que maneja la política como un juego, un experimento en el que improvisa y cambia de idea a cada momento, sin respetar el mínimo código ético.
Para ser candidato presidencial y para gobernar este país se necesita un liderazgo responsable, serio, preparado, sólido, y confiable y Abinader demuestra día a día al interior del PRM que hace todo lo contrario.
El proceso de escogencia de candidatos y de campaña del PRM de cara a las próximas elecciones, es un desorden caracterizado por el irrespeto a los derechos democráticos de sus militantes y que se expande por todo el territorio nacional.
No se ha logrado aún definir claramente y afianzar sus alianzas ni mucho menos ordenar el propio partido. Siendo así, entonces, ¿Cómo vamos a confiar en él para liderar la República Dominicana?
Se comporta como un niño caprichoso, malcriado y elitista, no como un líder. Y no comprende el trabajo tesonero que significa la política.
Quizás lo ha tenido todo demasiado fácil en la vida y por eso no le duele la suerte ni valora el esfuerzo que venimos realizando durante años los hombres y mujeres que formamos el PRM.
Los dirigentes como nosotros, no podemos trabajar para alguien que solo piensa en su propio beneficio y que maneja el partido como si fuera una de sus empresas.
En mi caso, la política ha sido siempre un vehículo para llevar bienestar a las personas y servir a mi país.
Con ese convencimiento seguiré trabajando, desde donde pueda ser más útil y donde haya un verdadero proyecto de progreso para la República Dominicana, no un proyecto de poder y ambición personal.
Es por estas razones, que tal y como dije públicamente de que en enero a febrero de este año, junto a varios de nuestro dirigentes participaríamos de manera responsable y de cara al país en el proceso electoral próximo que, anunciamos nuestra decisión de apoyar la candidatura presidencial del presidente Danilo Medina y retornar al Partido Revolucionario Dominicano para trabajar por su reconstrucción, por rescatar sus valores democráticos que le dieron origen. Hemos llegado a un acuerdo con la dirigencia del PRD con esos fines.
El PRD no es perfecto, como no lo es ningún partido, pero representa nuestra historia democrática y está defendiendo un proyecto de país.
Mi labor será, como siempre, trabajar por las legítimas aspiraciones del pueblo dominicano.
Y a todos los compañeros del PRM que sé que aún lo están pensando, les animo y exhorto a hacer lo mismo.
Dejemos los experimentos, volvamos al PRD y luchemos por la Democracia y por una Patria para todos.
Muchas gracias.
Héctor Guzmán
10 de febrero de 2016.-
Héctor Guzmán
10 de febrero de 2016.-

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