La fritanga es un plato tradicional y popular de la calle y que se vende en pequeños negocios de los barrios de nuestra ciudad.
Este plato es de picadera y está constituido por diferentes ingredientes: longanizas, chicharrones, costillitas, bofe, asadura, fajita, hocico de cerdo, entresijo, galillo, carne de pollo, hígado, riñones y son acompañados por: yuca, guineítos, batatas fritas, tostones o plátanos fritos, buñuelos, , berenjenas fritas con huevos y otros.
Este plato es de picadera y está constituido por diferentes ingredientes: longanizas, chicharrones, costillitas, bofe, asadura, fajita, hocico de cerdo, entresijo, galillo, carne de pollo, hígado, riñones y son acompañados por: yuca, guineítos, batatas fritas, tostones o plátanos fritos, buñuelos, , berenjenas fritas con huevos y otros.
La mayoría de nuestros políticos proceden de la clase media y estaban acostumbrados a comer fritanga toda la tarde en cualquier esquina o calle de la ciudad, provocado por el olor de las delicias de las frituras.
Hoy esos políticos tradicionales, en particular los del PLD, que antes se le veía circular por cualquier calle de los barrios, desde que llegaron al poder se olvidaron de la costumbre del pueblo y su comida de calle, como son las frituras.
Hoy esos políticos tradicionales, en particular los del PLD, que antes se le veía circular por cualquier calle de los barrios, desde que llegaron al poder se olvidaron de la costumbre del pueblo y su comida de calle, como son las frituras.
Los políticos tradicionales han dejado de comer fritanga, para comerse mejor los recursos del Estado y de la alcaldía.
Hoy observamos, que las fritangas que se encuentran en nuestros barrios, como son: las del ensanche Luperón, del padre Granero, de Cristo Rey, las que se encuentran en la calle de la fortaleza, Mono Mojao en la Rigola, Padre las Casas, Villa Progreso, en la calle de la Coca Cola, en la Javilla, en la calle Colon, CONANI, Playa Oeste, solo se observa la presencia de sectores de clase media baja consumiendo frituras y una notable ausencia de los peledeistas.
Los políticos tradicionales se han olvidados de sus orígenes e interés por la fritanga y el olor a las frituras se ha convertido en algo insoportable para ellos, y quienes las comen son gentes de clase media baja o de la chusma, ese es el pensar de un político tradicional, que ha olvidado a su pueblo, a través de esta simple expresión culinaria.
Los políticos tradicionales se han olvidados de sus orígenes e interés por la fritanga y el olor a las frituras se ha convertido en algo insoportable para ellos, y quienes las comen son gentes de clase media baja o de la chusma, ese es el pensar de un político tradicional, que ha olvidado a su pueblo, a través de esta simple expresión culinaria.
A pesar que la fritanga es una comida de masas y olvidadas por los políticos, esta no necesita anunciarse para venderse, en los medios de comunicación de masas, aunque los políticos hoy no la compren.
A pesar de la modernidad y el olvido de los políticos de la fritanga, esta continuara en calles y esquinas de nuestro barrio, como una expresión culinaria tradicional de la comida de calle de la ciudad.
Nuestros políticos hablaran de higiene y de comida saludable, pero se olvidan de algo elemental, la necesidad de sanear su alma para hacer que la política sea un verdadero instrumento saludable para el cambio y el bien común, que tanto necesitamos los dominicanos.
Las delicias y el buen gusto de la fritanga continuaran, como una de la comida rápida de la ciudad, a pesar de que nuestros políticos hayan dejado de comer fritanga para comerse los recursos del Estado, del gobierno y la alcaldía.
Pero el pueblo continuara en su lucha por su subsistencia y bienestar, comiendo fritanga, porque es mejor tener barriga llena y corazón contento, que esperar por el manjar de un político comesolo, que olvido sus orígenes, su pueblo y el interés por la fritanga, un plato tradicional y popular de nuestro pueblo.
Realmente es como olvidar el aroma del pueblo por la sucia corrupción.
El “Fumanchu” y el “Chamlipo” dominicanos
Los que pertenecen a mi generación así como a la de mis padres y abuelos hemos tenido la suerte de poder deleitarnos y reír a mandíbula batiente con las ocurrencias que brotaron de la mente privilegiada para el humor y el rejuego del idioma español de Castor Vispo, el legendario libretista del programa radial “La Tremenda Corte”, en el que un elenco de brillantes y singulares humoristas encabezado por Leopoldo Fernández (Tres Patines) interpretan personajes con maestría sin igual.
En uno de los capítulos de dicha comedia radial, el titulado “Estatuicidio”, Rudecindo Caldeiro y Escobiña, teniendo a Luz María Nananina como testigo a cargo, se querella contra Tres Patines ante el “Tremendo Juez”, interpretado como sabemos por Aníbal de Mar, por supuestamente el segundo haberse robado el dinero que aportaron los miembros del partido político CHAMLIPO (Chambeloneros Líricos Populares) para la construcción de un monumento a la memoria del extinto alcalde del pueblo, “Don Tribilín Cascote”.
Ambos personajes son contrarios políticos: Rudencindo pertenece a CHAMLIPO y Tres Patines al FUMANCHU (Fusión Mancomunada Chucheril). La trama se desarrolla en medio de las acusaciones de ratero y estafador que le hacen al personaje principal en el “tribunal”. Y el “proceso” concluye, como casi siempre, con una “sentencia” condenatoria contra el acusado, resolviéndose el “tremendo caso”.
Si extrapolamos esa situación a la política nacional es evidente que en medio del proceso de decadencia moral, ética e institucional (al parecer irreversible) en que ha entrado de un tiempo a ésta parte la partidocracia tradicional, podríamos identificar líderes, politicastros, seudo dirigentes y organizaciones parecidos a los legendarios personajes del programa radial cubano, a quienes con su conducta y accionar no les falta nada para imitarlos y hasta superarlos en sus inauditas peripecias.
Veamos: los dos principales partidos del sistema están en un proceso de relajamiento de su disciplina interna y violación flagrante de sus estatutos, sin que los que lo hacen reciban sanción disciplinaria alguna. Por el contrario, en la mayoría de las ocasiones estas inconductas son incentivadas o premiadas por sus líderes.
El “tigueraje” ha alcanzado categoría dirigencial; es el nuevo modelo y paradigma del político “exitoso”. De un tiempo acá “todo se vale” en la política vernácula y en nuestros partidos. Fueron conductas como éstas las que sirvieron de caldo de cultivo para que, por ejemplo, en Venezuela surgiera un “vengador social” que lo fue Hugo Chávez Frías. La clase política llegó a tal nivel de desprestigio, el Pueblo venezolano se hastió tanto que prefirió que un militar relativamente desconocido asumiera las riendas de esa nación, en vez de que continuaran gobernando adecos y copeyanos bajo la consigna descarada y retrógrada de la “conchupancia”.
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD), por un lado extasiado y envilecido en su prolongado ejercicio del poder que le ha traído entre otras cosas; la pérdida de sus principios y método de trabajo. El Partido Revolucionario Moderno (PRM), un intento de hacer oposición que no ha trascendido más por la incoherencia y tozudez de sus dos principales dirigentes, los cuales no fueron capaces de desligar a esa organización de las rancias y desfasadas prácticas de su partido madre: el PRD. Un partido “moderno” con viejas “mañas”. (Deduzca usted cuál de ambos partidos nacionales se asemeja al CHAMLIPO y el otro será por descarte, el FUMANCHU…).
¡Ni hablar del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC)!. Pobres entelequias, reducidos a ser “partidos bisagra” para mendigar mantener su reconocimiento legal y el acceso a los fondos del Estado.
Estamos ante la insólita decadencia de la partidocracia criolla, fenómeno interesante y que habrá de producir situaciones y realidades impostergables para la pervivencia de la democracia y la Nación dominicana como proyecto viable y no degenerar en un “estado fallido” a mediano plazo.

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