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La ideología de género, ¡qué peligro!





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                                                                                                                      Franklin Veloz
                                                             Locutor, periodista y radiodifusor online.
                                                                   Nos colabora con este trabajo.

Por Franklin Álvarez.

El Ministerio de Educación a través de la Orden Departamental 33-2019, se dispone implementar la ideología de género en las escuelas. La gran mayoría de los padres dominicanos no tienen el más mínimo conocimiento de lo que es esta ideología y los que hacen opinión pública en nuestro país tratan de vender la idea simplista de que con ello lo que se busca es educar a los niños y jóvenes sobre la igualdad del hombre y la mujer y así, entre otras cosas, combatir el abuso del machismo y reducir como consecuencia los feminicidios. Pero, ¿qué es realmente la ideología de géneros?

Esta ideología enseña que no existe naturaleza humana, sino que cada hombre se construye sólo mediante sus acciones, que han sido condicionadas por la sociedad y que para ser libres es necesario liberarse de todos los condicionamientos. Enseñan que no hay comportamiento bueno o malo, si se actúa con libertad y sin hacerles daño a los demás y que la sexualidad es para el placer.

Según ella, la principal restricción de las personas y de la libertad ha sido la construcción binaria de los sexos: masculino y femenino. El varón ha dominado a la mujer, mediante el patriarcado. Esta dominación ha incluido a su vez la dominación de los progenitores sobre sus descendientes que ha transmitido a través de la cultura esa dominación. La familia es pues una institución de dominación y por tanto debe ser de-construida, o sea, destruida.
Para los defensores de esta ideología, la religión ha contribuido a esta dominación, por eso debe ser también combatida y en lo posible sino exterminada, acallada.

Judith Butler (1956-), perteneciente de lo que se ha llamado “El feminismo radical del 68” o “Tercera oleada de feminismo”, una de sus principales ideólogas, introduce lo que describe como “teoría de la performatividad”, según la cual ser mujer u hombre no es algo que uno sea, sino que uno hace, mediante la repetición de comportamientos. El cuerpo existe pero no es significativo para la sexualidad ni para el género. En sus propias palabras, el género no es el resultado causal del sexo, ni es aparentemente tan fijo como el sexo. El género es más bien un estatus que se construye y que es radicalmente independiente de la biología o los rasgos corporales, “un artificio a la deriva, con la consecuencia de que varón y masculino podría, con la misma facilidad, designar un cuerpo femenino que uno masculino, y mujer y femenino, uno masculino con la misma facilidad que uno femenino”. 
Por lo tanto, no hay clasificación posible, porque debe poder elegirse personalmente. Cualquier comportamiento sexual debe ser normalizado, es decir aceptado por todos como normal. Ella afirma que esos cuerpos que han sido ocultados y despreciados –queer (del inglés “raro”)- respecto a lo considerado correcto -straigth- por la sociedad, con el fin de romper el orden heteronormativo. Los travestidos y travestidas, los transexuales, los dragking y dragqueen e incluso los heterosexuales disidentes, romperían la tradicional bipolaridad de los géneros hombre y mujer y darían lugar a la emergencia de nuevas identidades de género, así como al cambio constante de las mismas. Esa nueva sociedad es la que emerge desde la lucha política que se produce cuando se hacen visibles esas realidades queer que adquieren naturaleza de normal

Para ella, la paternidad y la maternidad han sido dos formas de dominación. El padre ha dominado a la madre y a los hijos -es el llamado patriarcado-, mediante la procreación y la educación. Por eso: para poder ser libre, la procreación debe quedar al margen de ser mujer; se deben promover las técnicas de reproducción asistida y llegar a liberar a la mujer de la maternidad. Igualmente se debe apartar a la mujer del trabajo del hogar.

Enseña que el aborto debe ser libre y seguro, es un derecho; la educación debe sustraerse a los padres y evitar cualquier separación por sexo o género. La educación es tarea del Estado (por eso debe buscarse cómo destruir las escuelas cristianas) para hacer ciudadanos iguales; parte importante es la educación sexual que debe llevarla a cabo el Estado al margen de la familia. Se debe promover todo tipo de experiencias sexuales, que permitan ir decidiendo sobre la propia vida. Afirma que se nace bisexuales o neutro, por lo que hay que superar lo masculino/femenino por un continuum de experiencia sexual.

Dice que es necesaria una revolución que deconstruya la cultura actual y construya una nueva. Esta acción es principalmente política. En esta tarea el lenguaje tiene un papel importante para cambiar la realidad, mediante la manipulación del sentido de las palabras, y la creación de otras nuevas. En esto hay una gran influencia de Michel Foucault (1926-1984), quien afirmaba que “el discurso es el lenguaje de cada época que viene construido por las relaciones de poder que se dan en ella. La episteme es el significado que se le da al lenguaje en cada momento. Por eso para cambiar el discurso hay que cambiar la episteme, hay que darle otro significado. Eso llevará a un cambio de la realidad”.

Estos son algunos de los asuntos que sostiene la llamada Ideología de géneros, para mí uno de los peligros más grandes que en lo adelante enfrentará la sociedad dominicana en general y las iglesias cristianas en particular.

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