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Tensión por los saqueos y rebeliones contra la cuarentena en el sur de Italia.




Las alarmas saltaron este jueves, cuando la policía tuvo que intervenir para detener un intento de asalto en un supermercado de Palermo. El sábado, el gobierno anunció que destinará 400 millone de euros para que los municipios distribuyan cheques de compra o se suministren alimentos a las personas en dificultad en estos días
Un hombre sale de un supermercado de la cadena Lidl en Turin (REUTERS/Massimo Pinca)


Crecen los temores de que la pandemia del coronavirus pueda llevar a la explosión de un bomba social 
en el sur de Italia, donde comenzaron a circular llamados a rebelarse contra la cuarentena obligatoria 
y a saquear los supermercados.

Las alarmas saltaron este jueves, cuando la policía tuvo que intervenir para detener un intento de asalto 
en un supermercado de Palermo, en Sicilia. Ante la posibilidad de nuevos disturbios, desde el viernes 
varios de los supermercados más importantes de la capital siciliana ya están custodiados por las fuerzas
 de seguridad.

Otros episodios ocurrieron en otros supermercados pequeños y medianos de la ciudad. Según 
reportaron medios locales, las personas se dirigen a los gerentes de sucursales y exigen llevarse 
sin pagar una bolsa de 
alimentos.

El descontento se refleja en redes sociales como Facebook y WhatsApp, donde surgieron varios 
grupos que llaman a rebelarse contra las medidas de aislamiento. Los principales apuntados fueron 
el primer ministro Giuseppe Conte y el alcalde de Palermo Leoluca Orlando.

“Señor Conte”, dice un usuario en un video que se volvió viral. “Mi hija está comiendo un pedazo 
de pan con Nutella. Si en unos días mi hija no puede comer este pedazo de pan, haremos la revolución.
 Debe decirnos claramente cuándo llegarán las ayudas y el dinero de los despidos. A esta altura 
ya ni siquiera me importa si me arrestan. Han pasado 20 días y el dinero se terminó”.


El sacerdote Francesco con una máscara facial y guantes protectores, entrega bolsas de comida a 
personas sin hogar y pobres, mientras continúa la propagación de la enfermedad por coronavirus 
(COVID-19), en Nápoles, Italia, el 27 de marzo de 2020. (REUTERS / Ciro De Luca)

Los sectores más vulnerables son los más sensibles a los llamados a la rebelión. En el sur de Italia, 
una zona del país en la que economía en negro da trabajo a casi cuatro millones de personas, el
 problema se vuelve particularmente urgente. Con el cierre del todas las actividades económicas 
no esenciales, que el premier Giuseppe Conte dispuso hasta por lo menos el 3 de abril y que ya 
confirmó que prorrogará esta semana, miles se encontraron sin un ingreso fijo de la noche a la mañana.

Economía sumergida y criminalidad organizada

Los servicios de inteligencia ya alertaron en un informe enviado al primer ministro y a la ministra 
de Interior que “existe un potencial peligro de revueltas y rebeliones, espontáneas y organizadas, 
sobre todo en el sur de Italia, donde la economía sumergida y la capilar presencia de la criminalidad
 organizada son dos de los principales factores de riesgo”.

El alcalde de Palermo, Leoluca Orlando, también advirtió que las mafias locales aprovecharán la 
situación para dirigir las revueltas. Instó a denunciar a quienes promueven la violencia y pidió una 
renta de supervivencia: “Al lado de muchos que viven este momento de gravísima crisis con angustia
 pero con dignidad, hay grupos de chacales y de profesionales de la protesta que promueven acciones 
violentas, personajes y grupos que muestran y reivindican su pertenencia a la mafia. Pido a todos los
 ciudadanos que los denuncien a las autoridades policiales”, dijo.

Mientras tanto, la alcaldía fortaleció el sistema de distribución de alimentos, que actualmente tiene 
1.800 familias registradas por debajo del nivel de pobreza. Los pedidos se dispararon en últimos 
tres días, según el Corriere della Sera.


Un voluntario con mascarilla protectora y guantes prepara bolsas para la distribución de alimentos
 organizada por la comunidad de Sant'Egidio en la parroquia de San Gaudenzio durante el encierro
 para prevenir la propagación de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), en Roma, Italia, 
el 23 de marzo. 2020. (REUTERS / Yara Nardi)

La Sicilia no es la única región donde está aumentando la tensión. En Campania, la región de 
Nápoles, aumentaron los robos a personas que acaban de comprar en los supermercados. Ciro 
Buonajuto, alcalde de Herculano, amenazado por la camorra, dijo temer las consecuencias 
económico-sociales del brote. “Tenemos un desempleo juvenil del 75 %, quien trabaja lo hace en 
muchísimos casos de forma precaria. Puede extenderse la usura, el tráfico de droga, los negocios 
de la camorra”, advirtió.

El Gobierno destina 400 millones para comprar alimentos

La preocupación aumenta también en el gobierno italiano. “Hay que actuar rápido, está en riesgo 
el orden democrático”, dijo este sábado el ministro para el Sur, Giuseppe Provenzano, en una 
entrevista al diario La Repubblica.

“Tengo miedo que las preocupaciones que están atravesando largas franjas de la población por la 
salud, el sueldo y el futuro se transformen en rabia y odio si perdura la crisis”, dijo el funcionario, 
quien por eso pidió además extender la “renta de ciudadanía”, un subsidio de desempleo de 
unos 550 euros mensuales.

                                                                                Giuseppe Conte

Conte pareció escuchar las palabras de Provenzano y anunció el sábado que anticipará 4.300 millones 
de euros a los ayuntamientos y destinará otros 400 millones para que los municipios distribuyan 
cheques de compra o se suministren alimentos para destinar a las personas en dificultad en estos días.

“No vamos a dejar a nadie solo, abandonado, sobre todo en estos momentos en el que toda la 
sociedad sufre, pero hay gente que sufre más”, explicó Conte.

También explicó que se ha pedido que en esta cadena de solidaridad los productores y distribuidores
 de alimentos y bienes de primera necesidad realicen descuentos de un 5% o 10 % a quienes 
compren con estos bonos.

Con 10.023 muertos, Italia es el país con mayor índice de letalidad del mundo por el coronavirus,
 pero continua la tendencia a la baja de los contagiados, informó este sábado Protección Civil.

Refiriéndose al boletín diario de datos, Conte también dijo que era alentador el número de personas
 que se han curado, que fueron más de 1.000, el número más alto en la última semana, y explicó: 
“A principios de la próxima semana habrá una reunión con los expertos del comité científico y 
técnico y confiamos en que nos traerán buenas noticias”.

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