La glucosa es el combustible para la producción de la energía que necesitamos para vivir y realizar cada una de las múltiples funciones que realiza nuestro cuerpo: Trabajar, pensar, dormir, caminar etc, y la misma se obtiene esencialmente de los carbohidratos.
Los carbohidratos son fuentes de energía. Se encuentran en la dieta en suficiente cantidad y nos ofrecen múltiples beneficios, como:
-Ayudan a ahorrar proteínas.
- El metabolismo de las grasas es realizado en forma eficiente.
-Ayudan a mantener en sus niveles normales el azúcar, el colesterol y los triglicéridos.
-Proveen la energía para el sistema nervioso.
-Tienen acción protectora contra residuos tóxicos que aparecen en el proceso digestivo.
-Tienen acción laxante.
-Intervienen en la formación de enzimas y hormonas.
-Proveen ciertas proteínas, minerales y vitaminas.
-Añaden sabor a los alimentos y bebidas.
Existen dos tipos de carbohidratos: los sencillos y los complejos. A los carbohidratos sencillos se les llama también azúcares sencillos, simples o refinados ya que al digerirse solo proporcionan “calorías vacías” y que no aportan ningún otro nutriente. Los carbohidratos complejos están formados por almidones y fibras.
Los carbohidratos refinados o simples se considera que no deben ser incluidos en una dieta cardiosaludable, ya que en su procesamiento la mayoría de los nutrientes y las fibras son removidos.
También se digieren rápidamente y tienen un alto índice glucémico. Esto significa que provocan picos rápidos en los niveles de azúcar en sangre después de su ingestión.
Los estudios muestran que un alto consumo de carbohidratos refinados se relacionan con la resistencia a la insulina y altos niveles de azúcar en sangre y la presencia de diabetes tipo 2.
También se ha confirmado que comer carbohidratos refinados por varios años está relacionado con aumento de la grasa visceral (obesidad abdominal), asociada con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares e infarto al corazón.
Comer demasiado carbohidratos refinados se plantea como una de las causas principales de desarrollar obesidad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 38% de la población adulta tienen sobrepeso y alrededor de un 15%, obesidad. Los carbohidratos refinados también aumentan los niveles de triglicéridos, factor de riesgo para enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2.
Algunos ejemplos de carbohidratos refinados: Harina blanca, el pan blanco, el arroz blanco, los pasteles, los refrescos, las pastas, las pizzas, los dulces, los cereales, y los azúcares agregados.

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