Yamaico Navarro empujó tres carreras y Junior Lake otras dos con un cuadrangular para que los Leones del Escogido colocaran este jueves 2-0 la serie final tras superar 7-4 a los Toros del Este en el estadio Francisco A. Micheli, de esta ciudad.
Los melenudos fabricaron tres anotaciones en la misma primera entrada frente a Nabil Crismatt gracias a que llenaron las bases con un out, y un elevado de sacrificio de José Marmolejos al jardín derecho empujó la primera para los visitantes en las piernas de Erik González, moviendo a su vez a Lake y Sócrates Brito a segunda y tercera, respectivamente, desde donde alcanzaron la registradora con imparable de Navarro al central.
En el tercero, también ante Crismatt, un doble de Navarro al central llevó a Lake a la goma desde la inicial. Anderson Bidó entró a lanzar y fue recibido por sencillo remolcador de Alcides Escobar al bosque izquierdo.
Los locales respondieron con dos rayitas en el quinto contra José Urquidy luego de un doble productor de dos al central por parte de Eric Filia. En el sexto, el conjunto naranja agregó par de vueltas a la pizarra tras otro tubey de Rudy Martin al prado derecho.
En el noveno, Joe Corbett retiró a los dos primeros bateadores, pero Brito conectó indiscutible al jardín izquierdo, seguido de un cuadrangular de Lake a la misma zona para ampliar la ventaja a 7-4. El bambinazo de Lake, su sexto en series finales, lo empató en el cuarto puesto de todos los tiempos en esta etapa junto a Rico Carty, Edwin Encarnación, Guillermo García, José Guillén y Alonzo Perry.
Urquidy salió sin decisión al presentarse en 4.1 capítulos de dos carreras, una de ellas inmerecida. El pitcher ganador fue Derek West (1-0), que lanzó dos tercios en blanco. Crismatt (0-1) cargó con la derrota al permitir cinco anotaciones en 2.2 actos. Stephen Nogosek (2) obtuvo el salvamento luego de tirar el noveno en blanco.
El partido terminó con una espectacular jugada de González tirándose de cabeza en un batazo de Sergio Alcántara que dobló en la inicial a Martin.
Por los rojos, Navarro bateó de 5-2, con doble, tres producidas y una anotada; Lake, de 4-1, jonrón, dos remolcadas y tres anotadas; Brito, de 4-2, con una empujada, una transferencia y dos bases robadas, y Escobar, de 4-3, con una impulsada.
Por los romanenses, Martin se fue de 4-2, con doble, dos producidas y una anotada, y Filia, de 5-1, con doble y dos remolcadas.
Los melenudos fabricaron tres anotaciones en la misma primera entrada frente a Nabil Crismatt gracias a que llenaron las bases con un out, y un elevado de sacrificio de José Marmolejos al jardín derecho empujó la primera para los visitantes en las piernas de Erik González, moviendo a su vez a Lake y Sócrates Brito a segunda y tercera, respectivamente, desde donde alcanzaron la registradora con imparable de Navarro al central.
En el tercero, también ante Crismatt, un doble de Navarro al central llevó a Lake a la goma desde la inicial. Anderson Bidó entró a lanzar y fue recibido por sencillo remolcador de Alcides Escobar al bosque izquierdo.
Los locales respondieron con dos rayitas en el quinto contra José Urquidy luego de un doble productor de dos al central por parte de Eric Filia. En el sexto, el conjunto naranja agregó par de vueltas a la pizarra tras otro tubey de Rudy Martin al prado derecho.
En el noveno, Joe Corbett retiró a los dos primeros bateadores, pero Brito conectó indiscutible al jardín izquierdo, seguido de un cuadrangular de Lake a la misma zona para ampliar la ventaja a 7-4. El bambinazo de Lake, su sexto en series finales, lo empató en el cuarto puesto de todos los tiempos en esta etapa junto a Rico Carty, Edwin Encarnación, Guillermo García, José Guillén y Alonzo Perry.
Urquidy salió sin decisión al presentarse en 4.1 capítulos de dos carreras, una de ellas inmerecida. El pitcher ganador fue Derek West (1-0), que lanzó dos tercios en blanco. Crismatt (0-1) cargó con la derrota al permitir cinco anotaciones en 2.2 actos. Stephen Nogosek (2) obtuvo el salvamento luego de tirar el noveno en blanco.
El partido terminó con una espectacular jugada de González tirándose de cabeza en un batazo de Sergio Alcántara que dobló en la inicial a Martin.
Por los rojos, Navarro bateó de 5-2, con doble, tres producidas y una anotada; Lake, de 4-1, jonrón, dos remolcadas y tres anotadas; Brito, de 4-2, con una empujada, una transferencia y dos bases robadas, y Escobar, de 4-3, con una impulsada.
Por los romanenses, Martin se fue de 4-2, con doble, dos producidas y una anotada, y Filia, de 5-1, con doble y dos remolcadas.
POSICIONES SERIE FINAL
EQUIPO | J | G | P | PCT | DIF | RACHA |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 2 | 2 | 0 | 1.000 | – | W2 | |
| 2 | 0 | 2 | .000 | 2 | L2 |
se despide de boleta Cooperstown
El camino de Manny Ramírez hacia el Salón de la Fama de Cooperstown ha llegado, al menos por ahora, a su fin. Tras 10 años consecutivos en la boleta de votación, el dominicano nunca logró alcanzar el 75 por ciento de los votos necesarios para convertirse en inmortal, por lo que, de acuerdo con las reglas de elegibilidad del Salón de la Fama, su nombre no volverá a aparecer en las papeletas a partir de la Clase 2027.
Ramírez representa uno de los casos más complejos de un pelotero que hizo prácticamente todo lo necesario dentro del terreno para ganarse un lugar en Cooperstown, pero cuyas malas decisiones fuera del diamante terminaron por descarrilar su candidatura.
Sus números como bateador son incuestionables. Conectó 555 jonrones, impulsó 1,831 carreras, registró un promedio vitalicio de .312, un OPS de .996 y un OPS+ de 154, además de acumular 2,574 hits y un bWAR de 69.3. A esto se suman nueve premios Bate de Plata, 12 selecciones al Juego de Estrellas, un título de bateo, dos campeonatos de Serie Mundial y un premio de Jugador Más Valioso de la Serie Mundial. Ese currículum, en términos estrictamente deportivos, corresponde al de un miembro legítimo de Cooperstown.
Sin embargo, Cooperstown no se define únicamente por números.
Ramírez acumuló un historial negativo bajo la política antidopaje de MLB que resultó determinante en su fracaso en la votación. En mayo de 2009 fue suspendido 50 partidos por el uso de sustancias prohibidas. Posteriormente, en 2011, recibió una sanción de 100 juegos, reducida a 50 tras un acuerdo entre MLB y la MLBPA. Tras esa segunda suspensión, anunció su retiro del béisbol de Grandes Ligas.
A esto se sumó una actitud conflictiva durante varias etapas de su carrera, particularmente con los Boston Red Sox, lo que terminó de construir una percepción pública adversa. Aunque sus números lo colocan al nivel de los inmortales, su comportamiento dentro y fuera del terreno resultó imposible de ignorar para los votantes.
A partir de ahora, Ramírez deberá encomendar su destino al Comité de la Era Contemporánea de Cooperstown, el cual evalúa los casos de jugadores que actuaron desde 1980 en adelante y que no lograron ingresar por la vía tradicional. No existe garantía alguna de que siquiera logre obtener los cinco votos necesarios, de un total de 16, para mantenerse vigente en futuras evaluaciones. Si los precedentes de Roger Clemens y Barry Bonds sirven como referencia, pese a no haber fallado pruebas bajo el protocolo actual, sus vínculos con los esteroides han sido suficientes para mantenerlos fuera. Ramírez, con dos suspensiones oficiales, enfrenta un escenario aún más complicado.
Manny Ramírez es, sin duda, uno de los mejores bateadores que ha visto el béisbol moderno. En ausencia de las violaciones, su carrera habría sido considerada de Cooperstown sin discusión. Sin embargo, las violaciones a la política antidopaje y la huella negativa que dejaron en la opinión pública pesaron más que sus extraordinarios números. El Salón de la Fama ha dejado claro que no solo evalúa el rendimiento en el terreno, sino también la integridad percibida fuera de él, y en esa balanza, Ramírez terminó perdiendo la batalla una década después.
Ramírez representa uno de los casos más complejos de un pelotero que hizo prácticamente todo lo necesario dentro del terreno para ganarse un lugar en Cooperstown, pero cuyas malas decisiones fuera del diamante terminaron por descarrilar su candidatura.
Sus números como bateador son incuestionables. Conectó 555 jonrones, impulsó 1,831 carreras, registró un promedio vitalicio de .312, un OPS de .996 y un OPS+ de 154, además de acumular 2,574 hits y un bWAR de 69.3. A esto se suman nueve premios Bate de Plata, 12 selecciones al Juego de Estrellas, un título de bateo, dos campeonatos de Serie Mundial y un premio de Jugador Más Valioso de la Serie Mundial. Ese currículum, en términos estrictamente deportivos, corresponde al de un miembro legítimo de Cooperstown.
Sin embargo, Cooperstown no se define únicamente por números.
Ramírez acumuló un historial negativo bajo la política antidopaje de MLB que resultó determinante en su fracaso en la votación. En mayo de 2009 fue suspendido 50 partidos por el uso de sustancias prohibidas. Posteriormente, en 2011, recibió una sanción de 100 juegos, reducida a 50 tras un acuerdo entre MLB y la MLBPA. Tras esa segunda suspensión, anunció su retiro del béisbol de Grandes Ligas.
A esto se sumó una actitud conflictiva durante varias etapas de su carrera, particularmente con los Boston Red Sox, lo que terminó de construir una percepción pública adversa. Aunque sus números lo colocan al nivel de los inmortales, su comportamiento dentro y fuera del terreno resultó imposible de ignorar para los votantes.
A partir de ahora, Ramírez deberá encomendar su destino al Comité de la Era Contemporánea de Cooperstown, el cual evalúa los casos de jugadores que actuaron desde 1980 en adelante y que no lograron ingresar por la vía tradicional. No existe garantía alguna de que siquiera logre obtener los cinco votos necesarios, de un total de 16, para mantenerse vigente en futuras evaluaciones. Si los precedentes de Roger Clemens y Barry Bonds sirven como referencia, pese a no haber fallado pruebas bajo el protocolo actual, sus vínculos con los esteroides han sido suficientes para mantenerlos fuera. Ramírez, con dos suspensiones oficiales, enfrenta un escenario aún más complicado.
Manny Ramírez es, sin duda, uno de los mejores bateadores que ha visto el béisbol moderno. En ausencia de las violaciones, su carrera habría sido considerada de Cooperstown sin discusión. Sin embargo, las violaciones a la política antidopaje y la huella negativa que dejaron en la opinión pública pesaron más que sus extraordinarios números. El Salón de la Fama ha dejado claro que no solo evalúa el rendimiento en el terreno, sino también la integridad percibida fuera de él, y en esa balanza, Ramírez terminó perdiendo la batalla una década después.


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