

Investigadores de Harvard, CNRS y la Universidad de Nottingham han descubierto que el chirrido de las zapatillas de baloncesto no se debe solo a la fricción, sino a la generación de rayos en miniatura y ondas de choque a velocidades supersónicas [Nature]. El estudio revela que pequeños pulsos de energía, similares a los frentes de ruptura en terremotos, provocan destellos de luz y sonido al interactuar con el caucho [Nature]. Este hallazgo abre camino al desarrollo de nuevos materiales con propiedades de agarre adaptables y neumáticos inteligentes.

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