
Lima (EFE).-
Más de 10.000 centros de votación de las elecciones generales de Perú cerraron este domingo tras una larga jornada de diez horas, aunque en varios centros la votación se amplió hasta el lunes, en medio de los reclamos de algunos candidatos debido a los grandes retrasos en Lima para instalar mesas en varios locales por falta de material electoral.
La jornada electoral culminó a las 18:00 hora local (23:00 GMT), una hora más tarde de lo inicialmente programado, después de que las autoridades electorales extendieran el horario debido a los problemas suscitados, que generaron muchas quejas en la capital peruana, dado que algunos locales abrieron con un retraso de cinco horas.
De acuerdo al reporte de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), encargada de organizar las elecciones, se lograron instalar finalmente el 99,8 % de las mesas electorales, mientras que 15 centros de votación en Lima, con 211 mesas en su interior, no pudieron instalarse, lo que dejó sin la posibilidad de votar a 63.300 electores y causó que se extendiera la jornada de votación hasta el lunes en dichos centros.

La jornada electoral culminó a las 18:00 hora local (23:00 GMT), una hora más tarde de lo inicialmente programado, después de que las autoridades electorales extendieran el horario debido a los problemas suscitados, que generaron muchas quejas en la capital peruana, dado que algunos locales abrieron con un retraso de cinco horas.
De acuerdo al reporte de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), encargada de organizar las elecciones, se lograron instalar finalmente el 99,8 % de las mesas electorales, mientras que 15 centros de votación en Lima, con 211 mesas en su interior, no pudieron instalarse, lo que dejó sin la posibilidad de votar a 63.300 electores y causó que se extendiera la jornada de votación hasta el lunes en dichos centros.

El pleno del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de Perú, máximo ente electoral del país, decidió ampliar el horario de votación de los comicios generales hasta el lunes 13 a las 18:00 horas (23:00 GMT) en las mesas de sufragio que no pudieron abrir en la jornada por el retraso presentado.
El presidente del JNE, Roberto Burneo, declaró que esta medida se aprobó en vista a las deficiencias que se presentaron en el reparto del material, a cargo de la ONPE, y «con la finalidad de que ningún ciudadano se vea impedido de ejercer su derecho al voto».
Entretanto, la Presidencia del Consejo de Ministros apoyó la decisión y confirmó que «ha instruido a todas las entidades competentes del Poder Ejecutivo a atender con carácter prioritario los requerimientos formulados por la autoridad electoral».
Piero Corvetto, jefe de la ONPE, explicó que el problema con la distribución del material responde a la empresa de transportes contratada para esa labor, que no contaba con los camiones con las dimensiones requeridas para el despliegue de las últimas mesas en Lima programado para realizarse el sábado.
Tensión por el problema con los centros de votación
El empresario peruano y exalcalde de Lima Rafael López Aliaga, candidato presidencial y líder del ultraderechista partido Renovación Popular, presentó una demanda ante la Fiscalía en la que solicita la captura inmediata del jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Piero Corvetto, tras los retrasos en la apertura de centros de votación en las elecciones.
En su demanda penal, López Aliaga acusó a Corvetto de omisión de funciones y permanente estado de flagrancia para que intervenga la Fiscalía.
Minutos antes, la candidata presidencial Keiko Fujimori pidió a las autoridades electorales que ampliaran el horario hasta las 19.00 (00.00 GMT).
«No solamente mi mesa, sino muchísimas mesas de la capital y eso es terrible, así que esperamos que todo eso pueda corregirse, primero extendiendo el horario de apertura y en segundo lugar que se pueda votar hasta con un plazo de dos horas más», dijo Fujimori.
35 candidatos
Más de 27,3 millones de peruanos estaban convocados este domingo a elegir a sus autoridades nacionales para el período 2026-2031, entre ellas la Presidencia, por la que han pasado ocho presidentes en los últimos diez años, en una espiral de crisis políticas.
En este proceso hay 35 candidatos presidenciales en contienda, y ninguno tiene posibilidades de alcanzar la mitad más uno de los votos en la primera vuelta, por lo que habrá una segunda ronda entre los dos aspirantes más votados el próximo 7 de junio.
Debido a la fragmentación de los votos entre los 35 candidatos en contienda, todas las encuestas anticipan casi con total seguridad una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados, cuyos nombres son una incertidumbre debido a que muchos peruanos decidirán su voto en el último minuto.
Entre los candidatos con mayores opciones de pasar a esa segunda vuelta figura la derechista Keiko Fujimori, tras haber perdido en la segunda vuelta las tres elecciones anteriores a la Presidencia.
También tienen opciones de avanzar al balotaje el populista Ricardo Belmont (Obras), empresario de 80 años y exalcalde de Lima (1990-1995); y el empresario ultraconservador Rafael López Aliaga (Renovación Popular), igualmente exalcalde de la capital peruana (2023-2025) y con un estilo similar al del presidente estadounidense Donald Trump.
Asimismo, tiene probabilidades el cómico Carlos Álvarez (País Para Todos), una figura de la televisión peruana que se ha dedicado durante más de tres décadas a imitar a políticos, y ahora ha decidido dar el salto a la arena política con un proyecto de derecha, en un caso que hace recordar al del presidente ucraniano Volodimir Zelenski.
487 observadores
Después de estas elecciones, Perú volverá a tener, tras más de 30 años, un Parlamento bicameral con 60 senadores y 130 diputados, pese a que los peruanos votaron en contra de ello en un referéndum en 2018, donde el ‘No’ a tener dos cámaras ganó con el 90,5 % de votos válidos.
En Perú, el voto es obligatorio para las personas entre los 18 y 64 años, bajo una multa que oscila entre los 27,50 a 110 soles (entre 8,16 y 32,65 dólares) según la condición económica del elector.
Una de las principales novedades en estas elecciones, a raíz de las denuncias de «fraude» sin pruebas realizadas en la anterior elección por Fujimori, es que los votos serán guardados hasta la proclamación de resultados, para que puedan recontarse en caso de impugnaciones de actas, lo que obligará a custodiar 453 toneladas de votos, incluidos los del exterior.

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