Ana Aybar
Santo Domingo - may. 05, 2026 | 10:11 a. m.| 3 min de lectura

Durante tres décadas de encierro en el Centro de Corrección y Rehabilitación Najayo Hombres, en la provincia San Cristóbal, la rutina de Mario José Redondo Llenas, según su propio relato, no estuvo marcada únicamente por el tiempo cumplido, sino por una ruta de formación que osciló entre libros de derecho y jornadas en la tierra.
Mientras el país lo recordaba por uno de los crímenes más impactantes de la historia reciente, dentro de los centros penitenciarios Redondo dice haber construido otra narrativa, que pasó de la alfabetización a las aulas universitarias, hasta completar estudios en abogacía.
Pero su formación no se quedó en lo jurídico. Paralelamente, se capacitó en el área agropecuaria, un espacio que, según sus declaraciones, le permitió trasladar el aprendizaje a la práctica, participando en proyectos agrícolas dentro de prisión.
"Trabajé en proyectos agrícolas donde encontré sentido en el trabajo productivo. Fui testigo de la evolución del sistema penitenciario y del impacto de la educación dentro de él. Completé estudios en Derecho, también tengo una licenciatura en Ciencias y Letras, así como perito en Ciencias Agronómicas", afirmó este martes tras salir de prisión.

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