SANTO DOMINGO.–
A más de 41 años del secuestro y asesinato del banquero Héctor Méndez y su chofer Napoleón Reyes, el caso continúa figurando entre los expedientes criminales más emblemáticos y controvertidos de la historia dominicana. Mientras tanto, varios de los acusados por el doble homicidio residen en Estados Unidos, lejos del alcance de la justicia local.
Entre los principales señalados figura el exteniente policial Uladislao Rodríguez Bautista, conocido como “El Hippie”, considerado por las investigaciones como uno de los presuntos autores materiales del crimen ocurrido el 4 de enero de 1985.
De acuerdo con los registros del proceso, Rodríguez Bautista abandonó la República Dominicana el 21 de marzo de 2007 con destino a Nueva York, poco después de que un tribunal ordenara la apertura de un juicio en su contra y otros imputados vinculados al caso.
Su salida del país se produjo luego de que el Tercer Tribunal Colegiado del Distrito Nacional requiriera al Ministerio Público la presentación de las pruebas acusatorias para dar paso al conocimiento de fondo del expediente. Desde entonces, el imputado habría permanecido residiendo en territorio estadounidense.
Un crimen que marcó una época
El asesinato de Héctor Méndez ocurrió durante el gobierno del presidente Salvador Jorge Blanco y provocó una profunda conmoción en la sociedad dominicana.
Méndez, reconocido operador cambiario de la época, fue secuestrado junto a su chofer frente al Palacio de la Policía Nacional. Días después, ambos fueron encontrados sin vida en las proximidades del sector Los Frailes, en Santo Domingo Este.
Con el paso de los años, las investigaciones lograron identificar a varios presuntos participantes en el hecho, aunque nunca se establecieron responsabilidades definitivas sobre los autores intelectuales del crimen.
Acusados identificados, pero sin condenas
Además de Rodríguez Bautista, el expediente incluyó a otros presuntos implicados, algunos de los cuales fallecieron con el paso del tiempo.
Entre ellos figuran Juan Bautista Peguero Santana, conocido como “Mayo”; Daniel Jorge Infante, alias “El Karateca”; Pedro Alejandro García Berry; Rafael Vargas Cruz, apodado “Rafelito Boca de Cueva”; y Pedro Antonio Sánchez Díaz, vinculado al denominado “Comando de la Libertad”.
Según diversas versiones recogidas durante las investigaciones, varios de los sobrevivientes se establecieron posteriormente en Estados Unidos, particularmente en el estado de Nueva York.
Un símbolo de impunidad
El caso es considerado por numerosos analistas e investigadores como uno de los mayores ejemplos de impunidad en la historia reciente del país.
Pese a la identificación de presuntos autores materiales y a décadas de investigaciones judiciales, el expediente nunca logró llegar a una conclusión definitiva. La falta de condenas ha alimentado cuestionamientos sobre la actuación de las autoridades y sobre la voluntad institucional para esclarecer uno de los episodios más oscuros de la década de los ochenta.
Durante años, distintas teorías han rodeado el crimen. Algunas versiones apuntaron a intereses económicos vinculados al mercado cambiario de la época, mientras otras sugirieron la posible participación de estructuras compuestas por delincuentes comunes y miembros de organismos de seguridad.
Un expediente que sigue abierto en la memoria colectiva
Aunque el paso del tiempo ha reducido las posibilidades de esclarecer completamente los hechos, el asesinato de Héctor Méndez y Napoleón Reyes continúa ocupando un lugar destacado entre los más de 50 grandes crímenes sin resolver registrados en República Dominicana durante las últimas cinco décadas.
Para muchos, el caso representa una deuda pendiente de la justicia dominicana y un recordatorio de cómo algunos de los episodios más graves de la historia nacional permanecen sin respuestas concluyentes para las víctimas, sus familiares y la sociedad.

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