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SANTO DOMINGO.– Las recientes actuaciones de la Policía Nacional han vuelto a poner bajo la lupa la efectividad de sus reformas internas. De acuerdo con la especialista en seguridad ciudadana, Carolina Ramírez, los últimos incidentes violentos evidencian múltiples fallas estructurales en los protocolos institucionales de la entidad, la asignación de funciones tácticas y el entrenamiento del personal de campo.

Ramírez fundamentó sus conclusiones tras analizar el trágico asesinato del joven Darlyn Mercado, de 18 años, ocurrido en el sector de Herrera a manos de un agente policial. La experta señaló que el debate no debe limitarse únicamente a la conducta individual del uniformado, sino que se debe auditar el procedimiento institucional desde antes del suceso.
Violación de protocolos tácticos
La especialista criticó fuertemente el perfil del agente involucrado, quien pertenecía a la Unidad de Acción Rápida (Lince) de la Policía Nacional. Explicó que esta fuerza está diseñada exclusivamente para intervenciones de alta peligrosidad y situaciones de extrema necesidad.
  • Primer protocolo fallido: La utilización de un cuerpo táctico especializado para labores rutinarias de patrullaje preventivo ordinario.
  • Falta de herramientas: ausencia de destrezas de mediación y desescalada de conflictos en entornos civiles.
“Ese tipo de personal debe estar dispuesto para situaciones donde se requiera un cuerpo táctico especializado. El agente no recibió las herramientas ni el entrenamiento necesarios para poder desempeñar la función preventiva que la sociedad le estaba asignando”, puntualizó Ramírez.
Para la analista, la tragedia de Herrera confirma que las fallas de la institución son sistémicas, combinando una errónea operatividad de los mandos con una profunda deficiencia en la preparación de los agentes encargados de interactuar de forma diaria con la ciudadanía.

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