NUEVA YORK. — Miles de dominicanos abarrotaron este domingo la Sexta Avenida para celebrar con música, folclor y orgullo patrio el tradicional desfile, que este año llegó a su 44.º aniversario. Bajo un sol intenso, la comunidad exhibió su identidad, su alegría y el poder político y económico que ha conquistado en Estados Unidos.
La jornada fue abierta por una delegación del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), encabezada por su comisionada, Jessica Tisch, quien dio paso al recorrido. Más tarde, el alcalde Zohran Mamdani se sumó a la marcha y compartió con los asistentes.
Banderas, tamboras y orgullo desde temprano
Desde horas de la mañana, ambos lados de la avenida se llenaron de familias enteras y grupos de amigos que tomaron posiciones para ver el paso de las delegaciones. Bandera en mano o vestidos de blanco, rojo y azul, miles de personas transformaron la vía en una inmensa muestra de colores patrios.
El sonido de la tambora, el güiro y el acordeón —el alma del merengue— resonó con fuerza, mezclándose también con ritmos urbanos. Desde las carrozas se escuchaban los gritos de guerra: «¡Dominicanos!» y «¡Que viva Santo Domingo!», que eran respondidos con estruendo por el público, mayoritariamente joven.
De la emigración al poder: 40,000 millones de dólares de impacto
El desfile es también reflejo del ascenso de la comunidad. Estados Unidos acoge al 75 % de la diáspora dominicana, con Nueva York como principal centro. Allí, la comunidad ha pasado de ser una mano de obra recién llegada a ser protagonista en todos los sectores:
En política: Desde 1991, con Guillermo Linares —primer dominicano en el Concejo, en la Asamblea estatal y en la Alcaldía— hasta Adriano Espaillat, primer senador estatal (2011) y primer congresista dominicano en Washington (2017).
En economía: Son dueños de bodegas, restaurantes, salones de belleza, empresas de transporte y cadenas de supermercados, con un impacto económico estimado en 40.000 millones de dólares anuales.
"El avance responde al crecimiento de la población: los hijos de inmigrantes ya forman parte de la esfera política", señalan los dirigentes comunitarios.
Tradición que no falta
A pesar del calor intenso, el desfile transcurrió ordenado y lleno de color. Grupos culturales, bandas y las tradicionales figuras del Carnaval dominicano —diablos cojuelos y roba gallina— cerraron la jornada, recordando que, sin importar cuánto avance y cuántos años pasen, la esencia de la patria viaja siempre con ellos.


0 Comentarios