Rafael Belliard, campocorto dominicano de apenas 5 pies y 6 pulgadas, no era conocido por su poder al bate. Su verdadera marca era la defensa: precisión, rapidez y elegancia con el guante, comparable a la destreza de un cirujano. A pesar de su escaso poder ofensivo, se mantuvo en las Grandes Ligas durante 17 temporadas, en plena era de los bateadores gigantes y los cuadrangulares monstruosos.
10 años pasaron desde su último jonrón
1,743 turnos al bate consecutivos sin sacar la pelota del parque
"Encontrar un jonrón de Belliard era casi como encontrar un dominicano que diga que no le gusta el plátano: posible, pero uno quiere pruebas."
La noche mágica:
26 de septiembre de 1997
Shea Stadium, Nueva York · Bravos de Atlanta vs. Mets
En la segunda entrada, con corredor en base, Belliard subió a batear ante el zurdo Brian Bohanon. El lanzador le lanzó una recta por el centro, quizás confiado en que aquel "cachú" no podía hacerle daño.
Belliard hizo contacto. La pelota viajó hacia el jardín izquierdo —parecía un elevado rutinario— pero siguió... y siguió, impulsada por la brisa de Nueva York que aquella noche pareció soplar desde Santo Domingo.
En el dugout nadie lo podía creer:
Shea Stadium, Nueva York · Bravos de Atlanta vs. Mets
En la segunda entrada, con corredor en base, Belliard subió a batear ante el zurdo Brian Bohanon. El lanzador le lanzó una recta por el centro, quizás confiado en que aquel "cachú" no podía hacerle daño.
Belliard hizo contacto. La pelota viajó hacia el jardín izquierdo —parecía un elevado rutinario— pero siguió... y siguió, impulsada por la brisa de Nueva York que aquella noche pareció soplar desde Santo Domingo.
En el dugout nadie lo podía creer:
Era como si el utilero hubiera ganado el Derby de Jonrones.
Sus compañeros lo abrazaban y hasta le revisaron el bate, sospechando que alguien lo había cambiado.
Belliard recorrió las bases con una sonrisa inmensa, tras una década de espera.
Aquel fue su primer jonrón en la MLB. En toda su carrera conectó solo dos.
Demostró que la fuerza bruta no es requisito para escribir una gran historia.
Su grandeza nunca dependió de los cuadrangulares, sino de su defensa, inteligencia y longevidad.
"Mientras otros hacían temblar los radares con batazos de 450 pies, Belliard hacía temblar a los bateadores con una pelota que parecía imposible de convertir en hit."
Sus compañeros lo abrazaban y hasta le revisaron el bate, sospechando que alguien lo había cambiado.
Belliard recorrió las bases con una sonrisa inmensa, tras una década de espera.
Aquel fue su primer jonrón en la MLB. En toda su carrera conectó solo dos.
Demostró que la fuerza bruta no es requisito para escribir una gran historia.
Su grandeza nunca dependió de los cuadrangulares, sino de su defensa, inteligencia y longevidad.
"Mientras otros hacían temblar los radares con batazos de 450 pies, Belliard hacía temblar a los bateadores con una pelota que parecía imposible de convertir en hit."


0 Comentarios