BARAHONA.- Las aguas del lago Azuei llegaron a pocos metros de la estación de combustibles de Jimaní, mientras el Enriquillo inundó viviendas en Boca de Cachón, denunció el padre Rafael Leonidas Felipe Núñez, obispo de esta ciudad, quien describió la situación como "grave y delicada".
Dijo que el lago Enriquillo ocupó la carretera entre las comunidades La Baitoa y El Limón, donde hubo que rellenar un espacio para poder transitar, ya que las aguas del referido afluente lo impedían.
Actualmente, según indicó, brigadas construyen un desvío en la parte alta de esa zona, para contrarrestar la crecida del lago y poder llegar a esas comunidades, "pero ya el lago también ocupó toda esa parte".
En cuanto al Azuei, dijo que sus aguas han llegado a unos 50 ó 70 metros de una estación de combustibles que esta cerca de la frontera.
"La situación es grave y delicada. Las autoridades deben intervenir rápidamente e informar a las comunidades afectadas acerca de lo que deben hacer ante este problema", manifestó.
Sostuvo que "la situación se agrava, porque el río Yaque del Sur sigue vertiendo agua a través del canal Trujillo, ayudado por el desagüe de la presa de Sabana Yegua, por lo que necesitamos la asistencia rápida y urgente de las autoridades".
Como solución definitiva al problema, sugirió la construcción de la presa de Monte Grande. "Siempre hemos proclamado que la presa de Monte Grande solucionará las inundaciones de las comunidades de la cuenca del Yaque del Sur. Pero ahora se añade otra situación, la construcción de la presa va a resolver la crecida del lago Enriquillo", puntualizó.
Abogó porque en el Prepuesto del 2013 se incluya el dinero de la construcción de Monte Grande, por lo que hizo un llamado a los legisladores para que aprueben la partida que le corresponde al Gobierno para la obra.

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