Su producción y mantenimiento entre los seres humanos hay diferentes orígenes, intensidades y modalidades. A menudo, enemistarse no es solo distanciarse, sino albergar odio y desprecio.
Los detonantes comunes de la ruptura Divorcios maduros:
Tras años de unión, uno o ambos miembros de la pareja suelen enemistarse de forma gratuita con los amigos comunes.
Conflictos de interés:
En la política, el arte y el deporte, la rivalidad transforma a aliados incondicionales en enemigos acérrimos.
Disputas comerciales:
En el mundo de los negocios, la pelea por el mercado, el cliente o "el punto" genera pugnas severas.
Rivalidades vecinales: Conflictos menores entre hijos o vecinos provocan enemistades que arrastran a familias enteras.
Rivalidades vecinales: Conflictos menores entre hijos o vecinos provocan enemistades que arrastran a familias enteras.
Mediocridad y celo profesional:
La envidia de quienes no destacan se traduce en una guerra sucia de "chinitas" hacia los exitosos.
Transfuguismo político: El salto constante de un partido a otro deja heridas interpersonales imborrables en grupos fanatizados.
El filtro del éxito y los resentimientos
El comunicador Yaqui Núñez del Risco acuñó una frase certera para los resentidos sociales, tildándolos de “derrotados del éxito ajeno”. Asimismo, Máximo Beras Goico solía recordar que existen seres humanos que, por simple preservación, deciden no juntarse con todo el mundo.
La amistad después de los 50 años
Con el paso del tiempo, los estándares para mantener relaciones cambian drásticamente:Desaparición: Los amigos de la infancia van quedando atrás debido a la emigración o el fallecimiento.
Filtro exigente: Aumentar los estándares de calidad para "hacer amigos" puede aislarte, como dice el refrán: "el que no cojea de un lado, lo hace del otro".
Transfuguismo político: El salto constante de un partido a otro deja heridas interpersonales imborrables en grupos fanatizados.
El filtro del éxito y los resentimientos
El comunicador Yaqui Núñez del Risco acuñó una frase certera para los resentidos sociales, tildándolos de “derrotados del éxito ajeno”. Asimismo, Máximo Beras Goico solía recordar que existen seres humanos que, por simple preservación, deciden no juntarse con todo el mundo.
La amistad después de los 50 años
Con el paso del tiempo, los estándares para mantener relaciones cambian drásticamente:Desaparición: Los amigos de la infancia van quedando atrás debido a la emigración o el fallecimiento.
Filtro exigente: Aumentar los estándares de calidad para "hacer amigos" puede aislarte, como dice el refrán: "el que no cojea de un lado, lo hace del otro".
Intereses transitorios: Pasada la barrera de los 50 años, es difícil cultivar afectos sinceros; predominan los "enllaves de ocasión" movidos por beneficios temporales.
Existen personas con las que es mejor mantener distancia por razones de principio. Ni la religión ni la psiquiatría han podido cambiar el hecho de que, en una evaluación íntima, hay gente que simplemente es mejor tener bien lejos.

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