Por MIGUEL ESPAILLAT
El brillante, respetado, admirado y querido periodista Fausto Adames Rosario, el miércoles 24 de diciembre del presente año, ha sugerido al presidente Danilo Medina que designe al ex presidente Leonel Fernández como Ministro interino de Relaciones Exteriores, para que le ayude a resolver el conflicto creado por la sentencia 0168/13 del TC, la cual, según el mismo doctor Fernández, el gobierno ha manejado erróneamente, y que como consecuencia de ese mal manejo, existe una crisis de comunicación, que afecta la imagen internacional de la República Dominicana.
Esta sugerencia, el periodista Rosario la sustenta argumentando: “Leonel como canciller le sumaría su conocimiento, sus relaciones, su sapiencia en el discurso, y su experiencia de estadista y que sería una cuestión de ganancia para el gobierno y para el país” (http://www.acento.com.do/index.php/news/149832/56/Leonel-Fernandez-como-ministro-interino-de-Relaciones-Exteriores.html).
Pues bien…disentimos totalmente de la sugerencia del señor Rosario. Los ministerios y cualquier otra posición de tan gran o pequeña responsabilidad, tienen y deben ser ocupadas por los más probos y eficientes ciudadanos de la nación. Y se da el caso con el doctor Fernández, que él no cumple con ninguno de estos dos requisitos, ni con otros de esa naturaleza.
El doctor Fernández, como presidente de la República demostró hasta la saciedad, que es pésimo administrador y por demás corrupto en grado superlativo, con la agravante comprobada, de que precisamente sus intereses, no son los de su patria. Haber dejado al país quebrado e hipotecado por excesivo endeudamiento, más su entreguismo y servilismo a intereses que obran contra la nación, así lo tipifican. Sustentar, que es un “contrato modélico”, el firmado por su gobierno con la Barrick Gold, es una muestra que avalan esos criterios.
Pero también, podemos hablar de un Leonel simulador, hipócrita, cínico y ambiguo, que se mueve según convenga a sus intereses personales, razones estas, por la que no vemos, que su nombramiento como canciller interino de la República, sea una cuestión de ganancia para el gobierno y para el país. Ello puede ser ganancia para él, pero nunca para el país.
Reflexiono además, que ante la ambigüedad del doctor Fernández en este tema de la sentencia en cuestión, y dado su negativo accionar en el pasado en contra de los intereses de la República, él (el doctor Fernández), viene siendo el menos indicado para ocupar dicha posición, y cualquier otra; es más, éste señor por sus antecedentes penales de corrupto y corruptor, y mal administrador, no debe ser nombrado en nuestro país, ni siquiera como alcalde de paraje, pues debemos de recordar, que si él no está purgando cárcel, se debe al blindaje de impunidad que se ha agenciado, con la conformación de una justicia con personajes que obedecen a sus intereses económicos y políticos personales.
Pero también, obran en contra del doctor Fernández, para que no sea favorecido con la posición de canciller, su ambigüedad en este tema de la sentencia en cuestionamiento. Sus taimadas declaraciones al respecto, nunca son coherentes, pues en el extranjero habla de que son dominicanos todos los nacidos antes del 2010, amparados por la Constitución correspondiente, y además, en ese ámbito señala el yerro de la sentencia en cuanto a su antijurídico efecto retroactivo, pero pese a ello, ya en su país, en un estar con Dios y con el diablo, jugando con las palabras, pronuncia un discurso bien pensado, para con toda mala fe, crear entre la mayoría que no manejan estos temas, un mar de confusiones, en cuyas aguas revueltas, él pueda pescar a redes llenas, para beneficio de su espúreo proyecto personal de regresar al poder como presidente de la República.
En esa circunstancia, pese a saber que la mencionada sentencia viola la constitución en eso de la no retroactividad, y que se está aplicando para desnacionalizar abusivamente a dominicanos de ascendencia haitiana, solicita a todos que la aceptemos como buena y valida y que se aplique, alegando que la misma tiene carácter irrevocable, inapelable y definitiva.
Por todo lo expuesto, reiteramos disentir totalmente con la sugerencia de Fausto Adames Rosario, en cuanto a designar al doctor Leonel Fernández como titular del Ministerio de Relaciones Exteriores, porque pensamos, que este malísimo ex gobernante, a quien lo de presidente le quedó grande, con ese nombramiento, desprestigiaría aún más al país de lo que estamos, dado el descredito internacional de esta odiosa figura, considerado en su momento por instituciones como Latinobarómetro y la fundación Conrad Adenahuer y otras, como el presidente más corrupto de América Latina. Además, en aras de la justicia y de sanear la administración pública que este corrupto hombre ha prostituido, el tal, debe ser inhabilitado de por vida a ocupar cargos públicos. Si queremos avanzar en eso de eliminar la corrupción, mal haríamos con estar dándole más poder y vigencia a un corrupto como éste, que por satisfacer sus bestiales instintos, ha sumido a nuestro país en una debacle social, política, económica, moral y ecológica, que nos acogotará, por cientos de años. El presidente Medina no puede caer en ese error. Insertar a Fernández en el tren gubernamental, sería como inocular células cancerosas en un cuerpo sano, o en un cuerpo, que aunque enfermo hace esfuerzos por sanarse.
Por Dios…no le echemos más jabón al sancocho, del que tiene.

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