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OPINIONES:


OPINION: ¿Para quién gobierna Danilo Medina?
 ANDRES L. MATEOpoeta y profesor universitario. Reside en Santo Domingo.

¿Para quién gobierna Danilo Medina?

Mis dos artículos anteriores me obligan a abordar el sentido patrimonialista del gobierno de Danilo Medina, dentro de la ideología de la concepción patrimonial del Estado que caracteriza a los gobiernos del PLD. Usamos el concepto de patrimonialismo en el sentido en que Max Weber lo concebía; atribuyéndole a la autoridad tradicional del soberano el manejo de todos los asuntos públicos. Hemos vistos que la corrupción configuró castas en el seno mismo del gobierno de Leonel Fernández, con fortunas inimaginables en un país de un PIB tan modesto; y que el Estado fue usado sistemáticamente como fuente de acumulación originaria. La democracia cansada que se nos impuso desperdigó un clima amoral que permitió que los vicios aparecieran como virtudes, y el ejercicio de gobierno sirvió a los propios deseos de los gobernantes en lugar de servir al interés general. Poco a poco, el PLD transformó su naturaleza. Sus cuadros tradicionales olvidaron la doctrina, se dedicaron a enriquecerse, y su “razón práctica” fue únicamente reproducirse a sí mismos en el poder.
Cuando Leonel Fernández salió del gobierno, los líderes del PLD habían perdido la introspección, abandonándose al disfrute del lujo y la riqueza. Eran ya incapaces de salir de su particularidad restringida. Desconocían todo aquello que en la boca del Maestro prefiguraba un ideal, se había borrado ante sus puertas. Ya no encarnaban un proyecto social, Juan Bosch era un cadáver perfumado en un armario, al cual sacaban de cuando en vez con sahumerios y mirra olorosa. Sobre el país había caído todo el cinismo implacable que da armas a la impunidad, y las instituciones asumieron el vivo símbolo del rechazo y la denegación. Todo el tinglado de la dominación se movía con ardor sin la menor norma. Y sobre ése andamiaje se montó Danilo Medina. Si Leonel Fernández gobernó para los poderosos, y para el círculo de nuevos millonarios surgidos de su propia gestión de Estado; Danilo Medina gobierna, fundamentalmente, para el grupo económico que vino desde fuera del PLD, y financió su proyecto político, y se transformó en una casta opuesta a la de Leonel Fernández. El cambio de una casta a otra es tan solo la continuidad de un mismo modelo, empinado sobre la ideología de la concepción patrimonial del Estado, con una mejor organización propagandística, y una más eficaz práctica de la corrupción.
El gobierno de Danilo Medina supera con creces la corrupción del gobierno de Leonel Fernández, y el saldo contra la democracia y a favor del desguañangue institucional es infinitamente superior.  Bastaría con analizar la violencia formal y el costo institucional que significó imponer la reelección. Es un gobierno lleno de rentistas, quienes han ido desplazando en importancia a la vieja guardia de la OTAN del comité político. La reelección, por ejemplo, fue un proyecto de prolongación patrimonialista, cultivado por los ministros rentistas, y luego impuesto a la esclerotizada membresía del comité político. El pobre de Euclides Gutiérrez no se da cuenta de que ya Danilo Medina no los necesita, como tampoco necesita a Leonel Fernández. En el PLD no hay ninguna lucha de ideas, ningún proyecto social;  simplemente las castas se desplazan. El comité político terminará siendo un mojón histórico, reducido a la aceptación de lo que la dinámica del grupo económico que financió el proyecto presidencial del danilismo imponga.  No hay más que observar un acontecimiento reciente. El Ministro José Ramón Peralta, dándole sustentación al paquetazo fiscal, proclamó airado que la evasión en el país era de un 40%, y eso había que corregirlo. La estrategia es ir creando las condiciones para agredir nuevamente con los impuestos. Pero el director de impuestos internos le salió al frente aclarándole que únicamente llegaba a un 29.7%, y aportó un considerable caudal de informaciones técnicas y mediciones, con apoyo de organismos internacionales. José Ramón Peralta es un improvisado, pero Guarocuya Félix es técnico y militante de larga data del PLD. El desenlace, sin embargo, ilustra sobre lo que estamos diciendo. Guarocuya Félix fue destituido, almacenado en un banco quebrado, exiliado de las gracias del Mesías. Eso pasa porque el fundamento de la concepción patrimonial del Estado siempre actúa defendiendo los ocultos intereses del orden, y un rentista frente a un técnico y político, une en la imagen trasladada al estado de tipo, todo lo que un ambicioso de poder requiere.
Es para esa gente que Danilo Medina gobierna. Seguiremos.
OPINION: Cinco décadas de un acontecimiento histórico
Joaquìn Balaguer saludado por Héctor García Godoy, tras su triunfo en el 1966.

 Cinco décadas de un acontecimiento histórico

“Pocas veces ha caído sobre un dominicano una carga de tanta responsabilidad como la que el destino coloca hoy sobre mis hombros”.  Con esas premonitorias palabras asumía, el primero de julio de 1966, el doctor Joaquín Balaguer la Presidencia de la República, para iniciar un período de profundas transformaciones en todos los estamentos del Estado, y que aún están a la vista de todos.
EL AUTOR es un ex cancilller de la República.y ex dirigente del Partido Reformista Social Cristiano. Reside en Santo Domingo.
EL AUTOR es un ex cancilller de la República.y ex dirigente del Partido Reformista Social Cristiano. Reside en Santo Domingo.
Estaba consciente de la gravedad del momento, pues recibía una nación intervenida por tropas extranjeras, con una recién finalizada guerra fratricida que había abierto una profunda herida en el conjunto de la sociedad dominicana; pero sí con una clara noción de sus obligaciones así como también de su compromiso con el país y con la historia.  Por ello,  su primera medida fue la implementación de una política de austeridad “que actuara no como un bálsamo, sino como un bisturí” sobre las finanzas públicas, empezando de esa manera una obra de saneamiento de la economía del Estado.
En ese primer mensaje a la nación anunció, además, su intención de iniciar la gran tarea de construir las presas que el país reclamaba con más urgencia así como la firme determinación de incorporar las tierras que recibirían los beneficios de la irrigación, a la Reforma Agraria, considerando a esta última como una de las modificaciones más importantes que había que introducir en nuestras estructuras tradicionales, referidas a la distribución y uso de la tierra.
Durante los próximos 30 años, con excepción del interregno comprendido entre 1978 y 1986, el país vivió una etapa de transformación en todos los órdenes de la vida nacional que liberaría al país de su atraso y lo llevaría a niveles de  prosperidad y desarrollo.
Durante sus períodos de gobierno se atendió a la educación en todos sus aspectos, físicos y humanos;  fueron construidos  acueductos, carreteras, caminos vecinales, hospitales, canales de riego,  canchas deportivas, viviendas, puertos y aeropuertos, todo esto en forma consecutiva. Casi la totalidad de estas obras de infraestructura se realizaron con recursos propios, producto del ahorro interno.
Joaquín Balaguer
Joaquín Balaguer
Sintetizar las acciones del doctor Joaquín Balaguer desde que asumió el poder en 1966 y los períodos sucesivos, resulta harto difícil, porque él abordó y puso en marcha todos los recursos del Estado, sin violentar su soberanía, para colocar a la República Dominicana en el sitial que merecía en el concierto de las naciones libres de Hispanoamérica, a pesar de los conflictos geopolíticos Norte–Sur que se dirimían en esos momentos, y que con dramática resignación ha sido considerara la “guerra después de la guerra”, en virtud de que los que fueron aliados durante la confrontación bélica se convirtieron, por motivos ideológicos y estratégicos, en adversarios en la paz.
La República Dominicana no estuvo exenta de esa realidad, y el doctor Balaguer, en su condición de Presidente, debió afrontar esa situación, y gracias a su condición de estadista visionario hoy poseemos paz y democracia en la República Dominicana.
Simultáneamente realizaba una obra de gobierno para sustentar el bien común, basada en el manejo  austero de las finanzas públicas. Fue así como el éxito de sus medidas destinadas a revitalizar la economía nacional permitieron una tasa de crecimiento promedio del PIB real entre 1971 y 1978 de un 7.4% y en el período comprendido entre el 1986 y 1996, de 3.9%.
En ese mismo orden, entre 1970 y 1978, la economía se expandió un 251%, con un promedio de crecimiento del 10.95 anual, mientras en el lapso comprendido entre 1986 y 1996 un 143%, con un promedio de crecimiento del 10.77% anual.
El presidente Balaguer adoptó durante sus mandatos medidas de carácter eminentemente nacionalistas como fueron el cierre de los aserraderos y la adopción de políticas públicas destinadas a la preservación de nuestros bosques y de nuestras fuentes acuíferas. Esas medidas, contenidas en leyes y decretos, junto a otras destinadas a la protección efectiva del ecosistema nacional así como  la construcción del Jardín Botánico, el parque Mirador Sur y el Mirador Norte, le permitieron dejar en ese aspecto una herencia que bien merece respeto y consideración, como patrimonios de interés nacional.
El doctor Balaguer vio siempre en la iniciativa  privada a un copartícipe en el fortalecimiento del aparato productivo nacional. Así las Leyes de Incentivo industrial, zonas francas y la política de sustitución de las importaciones permitieron al sector privado no solo fortalecerse sino también convertirse en un aliado del gobierno en el crecimiento y el desarrollo nacionales.
En lo concerniente al fortalecimiento institucional, el auspicio del Plan Decenal de Educación, el Diálogo Tripartito, el nuevo Código Laboral y el Código Monetario y Financiero así como la Ley de Servicio Civil y Carrera Administrativa, entre muchas otras reformas, demuestran la labor realizada por el presidente Balaguer en el curso de sus sucesivas administraciones.
Al cumplirse cinco décadas de aquel primero de julio,  los que tuvimos la oportunidad de estar cerca de él lo recordamos con admiración y respeto. Al pensar en él así como en la  labor realizada, evocamos el verso de la insigne poetisa y educadora Salomé Ureña de Henríquez: “Los que anheláis del templo de la gloria/ la Patria levantar a lo eminente;/ que supisteis luchar heroicamente/ por darle en los anales de la historia/ el renombre de un pueblo independiente”. 

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