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OPINIÓNES:


La Constitución no tiene quién le escriba

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                                                     Vicepresidenta de la República.
Abusando del paralelismo con uno de las obras que ocupan la cumbre literaria de toda América Latina, el presente artículo busca servir como sincero acto de exaltación al extraordinario documento fundacional de la República Dominicana, hoja de ruta de la democracia y las libertades que deberían estar inscritas con tinta indeleble en el corazón de cada dominicano y dominicana.
La Constitución es un “documento lleno de sueños lanzados hacia el porvenir”, pero en algún momento se ha escuchado a don Milton Ray Guevara, magistrado presidente del Tribunal Constitucional, decir que “la gran tragedia Iberoamericana” ha sido la gran diferencia que existe entre lo escrito en la Constitución y lo que sucede en la vida real.
Pero no menos cierto es que la Constitución dominicana aprobada en el 2010, con su modificación del año 2015, al contemplar el más amplio espectro de derechos y deberes para los ciudadanos en la historia constitucional dominicana, se constituye en la herramienta idónea para dejar atrás esa “gran tragedia” y acercar los preceptos constitucionales a los ciudadanos, para que sean parte esencial de la cotidianidad.
En los albores del proceso vivido en el 2010, parecía que se daba apertura a las alamedas que conducirían al pueblo dominicano a la construcción de una sociedad enfocada en la dignidad, con base en el amplio espectro de derechos que provee la norma fundamental.
El problema está en la obsesión de esta sociedad, especialmente de aquellos que juegan un rol en el ámbito político, sobre un único aspecto de la Carta Magna, que nos empuja constantemente a una confrontación desesperante que amenaza con generar una crisis profunda, de aquellas que solo se someten al juicio de la historia, porque de tanto ir y venir sobre un mismo tema, se pierde el relieve y el sentido de lo que se debate, lo que muchas veces nos obliga a elegir entre lo preferible y lo detestable, como decía Raymond Aron.
Los líderes políticos no podemos seguir evitando el tema de fondo que impide que la Constitución cumpla con mayor eficiencia su cometido en la sociedad, que obviamente va mucho más allá de las decisiones electorales.
El fondo del asunto está en la imperiosa necesidad de llevar la constitución a la cotidianidad, dejando atrás las discusiones que no tienen sentido para los ciudadanos, discusiones que ya les parecen un laberinto sin salida, convirtiendo la Carta fundamental en un documento que hoy no tiene el sitial supremo e intocable que le otorga el valor inmaculado que merece para la sociedad.
Volvamos a hablar del Estado Social y Democrático de Derecho, de los derechos, garantías y deberes fundamentales, de la importancia de la institucionalidad y del espíritu que subyace en el centro de la Constitución, que no es más que el compromiso con la seguridad, la libertad y la dignidad de todos los ciudadanos.
La formación y manifestación de la voluntad popular, la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos y la elevación del debate político en la República Dominicana, comienza por hacer de los preceptos constitucionales una parte fundamental del argot popular, que los ciudadanos y ciudadanas conozcan sus derechos y deberes, tanto o más que cualquier otra manifestación de la cultura y el intelecto.
La esperanza es lo último que se pierde, pero la Constitución se cansa de esperar a los ciudadanos y ciudadanas que van a escribir sobre su verdadera esencia: construir caminos de libertad para la igualdad y el progreso.


Finalmente, Danilo habló. Alofoke

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De no ser por el rechazo popular, el discurso del presidente Medina había sido otro. Pero la presión nacional e internacional fue demasiado poderosa. Danilo contra el mundo no tenía posibilidad de salir airoso. El tiempo se puso en su contra. Los vientos soplaron hacia otra dirección por falta de una estrategia bien diseñada. Sin Joao Santana, su jefe de campaña, el gobierno parecía un velero perdido en el infinito océano de las contradicciones y disputas políticas.
Danilo se dejó acorralar entre la espada y la pared. Vi a un hombre agobiado, tenso, que no sabía qué hacer con las manos, leyendo sin pausa, como queriendo terminar sus palabras antes de pronunciarlas. Su lenguaje corporal era un poema de amargura. En ningún momento se le vio relajado, tranquilo, convencido de lo que estaba diciendo.
Buena parte del discurso estuvo dirigido a su archienemigo Leonel Fernández, a quien culpa de entorpecer sus planes continuistas; el otro segmento a expresar su falso apego a la Constitución y las leyes, para finalmente enviarle a sus seguidores un mensaje de fraternidad y entusiasmo porque aún le queda un año de tandas extendidas en las escuelas, de visitas sorpresas en todos los pueblos, etc.
Dije en mi artículo del domingo que la reelección estaba derrotada. Y lo sigo creyendo, no importa lo que haga ahora el Congreso donde Danilo tiene el control, principalmente en el Senado que preside su leal y complaciente compañero Reinaldo Pared Pérez (Pechito). En ese Congreso veremos otros combates. No dudo que sea militarizarlo otra vez. Danilo no le puso un punto final al tema de la modificación constitucional, le puso un punto y aparte.
El declive de Danilo no significa que la lucha que sacude al Partido de la Liberación Dominicana haya terminado. El presidente Medina no se ha rendido, no ha “tirado la toalla”, como dicen en el boxeo; se levantará de la lona para continuar lanzando golpes hasta el último round. El “sector minoritario” del PLD que lidera Leonel Fernández puede que haya ganado una batalla, pero no la guerra.
Durante el año que le queda en el Palacio Nacional al presidente Medina observaremos muchas cosas, no sólo fuegos artificiales. El circo cambiará de escenario. Los métodos serán otros. Leonel tendrá que armarse hasta los dientes para competir. El Estado es un arma muy poderosa en cualquier país, principalmente en el nuestro. Así como el Estado venció a Danilo, ese mismo Estado, ahora en sus manos, intentará vencer a Leonel que tiene una cola más grande que la del cometa Halley.
Danilo hará lo imposible para que Leonel no vuelva a la presidencia de la República aunque ello signifique la derrota del PLD, con lo cual le hará un favor al país y el pueblo.
SANGRE NUEVA
No hay “sangre nueva” en el PLD con aspiraciones y posibilidades presidenciales. El más joven es un viejo en la política y en el partido, ocupando ministerios importantes sin dejar ninguna impronta, sin producir cambios. Han sido más de lo mismo, se han plegado a los espurios intereses. Algunos tendrán que ser investigados por la justicia cuando se produzca el cambio que demanda la sociedad.
¿Cuáles de los arfiles de Danilo puede ser considerado como un potencial candidato y posterior presidente de la República que no represente más de lo mismo? ¿Cuál es discurso revolucionario, transformador, crítico, de esos señores y señoras que tienen la aspiración de sustituir al Dios Supremo Danilo Medina? Los viejos jóvenes que se creen “sangre nueva” no soportan ni siquiera una transfusión sanguínea.
Ellos no representan la juventud, ni el cambio. En el PLD nadie representa el cambio, todos quieren seguir los pasos de su amo, quieren ser lacayos, para ser parte de su servidumbre en el Palacio Nacional.
Danilo reúne a todos los aspirantes a sustituirlo, y no hacen uno. Los meten en una licuadora, los trituran y sale un pitufo, como mucho. Si Danilo quiere un pelele o un mequetrefe que pueda narigonear desde su casa, está equivocado. Los presidentes títeres desaparecieron del escenario político.
Por otra parte, “hacer” un candidato en tres meses, no es posible. El dinero del presupuesto nacional, proveniente de la corrupción, no produce “sangre nueva”, produce nuevos ricos, aquellos que iniciaron sus campañas con declaraciones juradas de bienes miserables que no llegan a 20 millones de pesos. Hace meses me pregunto de dónde proviene el dinero que desde hace más de un año está gastando la gente de Danilo en sus campañas presidenciales.
¿Cómo llega el dinero, de qué caja chica, de que banco, de cuál herencia? ¿De dónde, me pregunto, cuando veo los espacios pagados en la prensa, los encuentros provinciales y regionales, los mítines y concentraciones, las vallas, la muy costosa propaganda? ¿Dónde sale tanto dinero, Caballero? ¿Cómo se lo explican al país y a la JCE? ¿Cuál es el negocio? ¿Cómo lo hacen?
En el PLD no hay dirigentes con los nutrientes éticos y morales que les permita tener “sangre nueva”. En el PLD todos tienen sus caras arrugadas porque han envejecido chupando la teta del Estado sin preocuparse por la sangre a menos que no sea de vampiro. ¡A Lofoke presidente!

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