Caroline Aquino y su hijo Luis Felipe
Para la comunicadora Caroline Aquino la maternidad transformó su vida por completo y lo que antes era lo primordial, pasó a segundo plano, luego de tener en sus brazos a su retoño Luis Alberto, quien hoy ya tiene nueve años.
“Antes yo planificaba desde lo profesional hacia lo personal; hoy es al revés. Mi hijo es el centro de todo. He aprendido a decir que no, a soltar proyectos si es necesario, y a entender que el éxito también es poder estar presente en los momentos importantes de su desarrollo. Mi prioridad ya no es solo avanzar, es avanzar sin dejarlo atrás”, confiesa Aquino, entrevistada para Qué Pasa!
En este proceso de ser madres, dice, descubrió una versión de ella mucho más fuerte, pero también más vulnerable. “Antes pensaba que lo controlaba todo, y la maternidad me enseñó a convivir con la incertidumbre. También descubrí una paciencia que no sabía que tenía, y una capacidad de amar que no se parece a nada que haya sentido antes”, resalta la ex chica extrema.
Señala que esta experiencia de ser madre le cambió la forma de entender el amor y que ya dejó de ser algo que se dice y pasó a ser algo que se demuestra todos los días, incluso en los momentos más difíciles.
“Es un amor que no depende de respuestas, de palabras o de gestos tradicionales”, dice una emocionada Caroline.
Agrega que: “con mi hijo entendí que amar también es aprender su lenguaje, respetar su ritmo y celebrar sus pequeños logros como si fueran gigantes”.
Su hijo también ha sido su maestro. Le ha enseñado a mirar el mundo sin prisa, a detenerse en los detalles y a entender que cada persona tiene su propio camino. Entre las lecciones más valiosas está el poder del amor constante, ese que se sostiene incluso cuando no hay resultados inmediatos.
En cuanto a la crianza, admite que la realidad dista mucho de lo que alguna vez imaginó y que antes pensaba en una crianza más estructurada, más “de manual”.
Hoy es una crianza mucho más consciente, más flexible y profundamente adaptada a sus necesidades. “He tenido que desaprender muchas cosas y entender que no hay una sola forma correcta de criar, especialmente cuando tu hijo te pide algo distinto”.
Uno de los mayores retos ha sido aceptar que no tiene el control absoluto. Comprender que hay procesos que requieren tiempo y que su rol no es moldear a su hijo, sino acompañarlo, entenderlo y brindarle herramientas para desenvolverse tanto en su mundo como en el que los rodea.
En su día a día, la paciencia y la empatía son pilares fundamentales. Son las que le permiten sostenerse en los días difíciles y conectar con la realidad de su hijo, quién vive con la condición de autismo, entendiendo que, al igual que ella, él también está dando lo mejor de sí.

Como figura pública, ha aprendido a trazar límites claros. Comparte aspectos de su maternidad que pueden aportar a otras mujeres, pero protege con firmeza la intimidad de su hijo. Tiene claro que, antes que cualquier rol mediático, su prioridad es ser madre. Desde su experiencia, hace un llamado a la sociedad a comprender que no todas las maternidades son iguales. Que existen procesos distintos, muchos de ellos invisibles, que requieren respeto, empatía y menos juicios.
“Que entiendan que la empatía como sociedad hace una gran diferencia para las familias que están atravesando caminos distintos”, resalta Aquino, quien es una de las presentadoras del espacio “Ellas en la Noche”, que se transmite por Telemicro, los domingos a las 10:00 de la noche.
Al mirar hacia el futuro, Caroline no aspira a la perfección. Su deseo es mucho más humano y real: seguir siendo ese lugar seguro para su hijo, su apoyo constante, una madre presente, amorosa y dispuesta a aprender junto a él en cada etapa del camino. “Quiero seguir siendo una madre que lo entienda, que lo escuche incluso cuando no haya palabras, y que siempre esté dispuesta a aprender con él. No aspiro a ser perfecta, aspiro a ser presente y amorosa”, concluyó.

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