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El sector eléctrico devoró mil millones de dólares en el primer semestre de 2026, según Jiménez Bichara

 



Santo Domingo. — Las cuentas del sistema eléctrico nacional muestran números que alarmarían a cualquiera. Según el exvicepresidente de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas, Rubén Jiménez Bichara, el déficit del sector se disparó de forma tal que solo en los primeros seis meses de 2026 superó los mil millones de dólares. Una cifra que, por sí sola, dice mucho.

El dirigente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) puso sobre la mesa un dato aún más revelador: el subsidio anual ronda los mil 600 millones de dólares, una magnitud que refleja, según él, la gravedad financiera que atraviesa el sistema.

«La energía dominicana atraviesa una de sus etapas más complejas de los últimos años», afirmó. Y lo respaldó con tres síntomas evidentes: las pérdidas no dejan de crecer, el déficit se profundiza y la demanda no para de subir.

El deterioro que se fue gestando
Para Jiménez Bichara, lo que hoy se vive no es casualidad. Es consecuencia directa de la paralización de programas de mantenimiento e inversión en las redes eléctricas durante los primeros años de la actual gestión. La falta de atención fue acumulándose: la infraestructura se deterioró poco a poco y, con ella, se dispararon también las pérdidas.

Hoy, esas pérdidas de distribución rondan entre el 44 % y el 45 % en promedio, aunque en algunas empresas superan el 60 %. Es decir, casi la mitad de la energía que se produce nunca llega a facturarse. Se pierde en redes obsoletas, en fugas, en conexiones irregulares.

Más demanda, costos más altos

La situación se complica aún más por el consumo. La demanda energética ha alcanzado niveles históricos, con picos cercanos a los 4.300 megavatios y un crecimiento anual estimado entre 8 % y 9 %. Como el sistema no está preparado para acompañar ese ritmo con sus mejores plantas, se ve obligado a recurrir a fuentes de generación mucho más costosas, lo que encarece aún más cada kilovatio servido.

El malestar que ya se siente en la calle

Estos números fríos se traducen en calor y frustración en los hogares. Las comunidades protestan cada vez con más fuerza: apagones constantes que no ceden y facturas que suben sin que mejore el servicio. Jiménez Bichara reconoció ese malestar creciente y lo atribuyó, en gran medida, a algo más profundo: la falta de continuidad en las políticas públicas.


«Esa interrupción constante en las estrategias ha sido el principal obstáculo para resolver los problemas de fondo del sector», concluyó.
Un problema estructural que, mientras no se atienda de raíz, seguirá costando millones —y paciencia— a todos los dominicanos.

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