DENVER.- La matanza en Colorado estremeció a muchos cinéfilos que habían adquirido boletos para ver la nueva película de Batman, por lo que algunas cadenas de cines contrataron guardias extras de seguridad, pero los especialistas sostienen que es improbable que se adopten más medidas porque alterarían el placer de acudir a ver un filme, concierto o acontecimiento deportivo.
La matanza nocturna ocurrida el pasado viernes en Aurora, Colorado, durante el estreno del filme más reciente de Batman, El caballero de la noche asciende (The Dark Knight Rises), dejó doce muertos y decenas de personas heridas. Las autoridades sostienen que, al parecer, el atacante salió por una puerta de emergencia para armarse, que usó luego para volver antes de disparar a la audiencia.
El ataque anonadó a ciertos parroquianos que aguardaron ansiosos la cinta más importante del tercer trimestre, según algunos de ellos. “Estaré alerta por si veo algo extraño”, anotó Charlotte Kimbrell, en Illinois, antes de ir al estreno. Seguramente me sentaré lejos de las puertas de salida”.
Ese fue el mismo razonamiento que tuvieron el pasado viernes algunos amantes del béisbol. “Creo que impera la paranoia tras algo como esto, aunque creo que mayormente todo lo que pueden hacer es examinar tus bolsos y confiar que no estés loco”, dijo David Karney, en Michigan, quien vio un juego de los Tigres de Detroit y los Medias Blancas de Chicago. “Al final, si uno está loco y quieres hacer algo, lo harás de cualquier forma”.
Esa sensación es comprensible luego del tiroteo, uno de los más mortíferos en la historia reciente de EE.UU., pero los entendidos en temas de seguridad creen que los cambios realizados en los estadios, cines y conciertos, tras los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2011, han hecho que esos lugares sean mucho más seguros.
“El problema es que la seguridad nunca es 100% perfecta”, dijo Richard Sem, ejecutivo en temas de seguridad de Wisconsin. “Consideramos lo que es razonable, práctico...”.
El presidente de EE.UU., Barack Obama, visitó ayer a los sobrevivientes que se encuentran aún hospitalizados en Aurora, así como a los familiares de los fallecidos durante el tiroteo. Su viaje se produce mientras las autoridades profundizan una investigación sobre el sospechoso de planear la masacre, James Holmes. El pasado sábado, la policía desarmó explosivos improvisados en su departamento, que se encontraba repleto de trampas.
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